17/07/2026
Hay noticias que nos conmueven, nos indignan y nos hacen preguntarnos: ¿qué está pasando con nuestra salud mental como sociedad?
El caso del policía de Durango y la agresión a una recepcionista en Santa Fe son situaciones diferentes, pero ambas nos invitan a reflexionar sobre algo que con frecuencia ignoramos: las emociones que no se reconocen ni se gestionan pueden tener consecuencias profundas.
El estrés, la desesperanza, la frustración o el enojo son emociones humanas. Sentirlas no nos hace débiles ni malas personas. Lo que marca la diferencia es cómo las afrontamos y si contamos con herramientas y apoyo para hacerlo.
Como sociedad, necesitamos dejar de normalizar el silencio, el sufrimiento y la violencia. Necesitamos aprender a pedir ayuda, a escuchar sin juzgar y a entender que cuidar nuestra salud emocional también puede salvar vidas.
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