28/07/2026
Mira, te explico, soltar, dejar, separarte de alguien no siempre es una decisión racional. Aunque tu cabeza te diga “ya no quiero estar aquí”, el corazón guarda memorias, apegos, idealizaciones que te habías hecho y eso hace más difícil tomar la decisión.
Porque soltar implica romper vínculos simbólicos, y eso puede tocar fibras muy profundas: miedo al vacío, al abandono, a quedarte sin sentido, sin rutina, sin esa compañía, sin esa presencia a la que, aunque duela, te acostumbraste.
Podríamos decir que muchas veces nos aferramos por una herida no resuelta. Esa persona representa algo: tal vez la necesidad de ser elegida, de ser vista, de ser suficiente. Y mientras eso siga vivo en ti, soltar a la persona equivale a sentir que te fallaste tú misma, como si dejarlo fuera confirmar que nunca se dio lo que tanto necesitabas recibir.
A veces no te puedes ir porque todavía estás esperando que sea diferente.
Pero soltar no es olvidar ni negar lo vivido. Es poder mirarlo con verdad, honrar lo que fue, pero elegirte a ti, aunque duela.
Y cuando puedas decir:
"Sí lo quise, sí me dolió, sí esperé... pero hoy me elijo a mí",
entonces el duelo empezará a ceder y la sanación llegará porque te juro que si llega.
Hablar sana, si no sabes como empezar yo te puedo apoyar ✨