04/06/2026
El cuerpo recuerda lo que la mente intentó silenciar.
A veces no recordamos con claridad lo que ocurrió.
Pero seguimos sintiendo sus efectos.
La ansiedad que aparece sin explicación.
La tensión constante.
El miedo al rechazo.
La necesidad de controlarlo todo.
El cansancio de sostener lo que nunca pudo expresarse.
Hay experiencias que no desaparecen porque dejemos de pensar en ellas.
Cuando una emoción no pudo ser sentida, atendida, acompañada e integrada, encuentra otras formas de manifestarse.
Por eso, muchas veces, el cuerpo habla aquello que la historia aún necesita comprender.
Y quizá el síntoma no está aquí para castigarte.
Quizá está intentando mostrarte el camino de regreso hacia ti misma.
VOLVER
Comprende. Integra. Vuelve a ti.
Erika Rubio | Psicoterapeuta