29/09/2020
“Pensar que el otro vive y vivirá para satisfacer mis deseos, únicamente me provocará dolor.”
Pero algo más importante que concentrarme en que hace o deja de hacer el otro es: ¿Que estoy haciendo yo, para mi? ¿A caso me presto si quiera la misma atención?
Pareciera muy trillado el “ámate primero a ti mismo antes de amar a otro”. Pero si fuese tan sencillo y tan rápido, todo mundo podría hacerlo al instante.
Sin embargo llegar a amarte a ti mismo es un proceso más largo, trabajado desde la propia infancia de la persona, incluso en ¿Cómo se ha permitido desarrollarse con los demás?, y la imagen que se va creando sobre esta misma.
Cuando somos adultos suele ser más complicado, debido a que ya tenemos una idea más “sólida” de quienes somos, y porque “nos gusta lo que nos gusta”. Así que reestructurar esa imagen no es de la noche a la mañana, ni en un abrir y cerrar los ojos. ¡Oh mira ya me amo!
Si no que es un vaivén de emociones, de pensamientos y de procesamiento para realmente hacer esa modificación.
Lo primordial para hacer este cambio es primero pensarte, observarte, y analizar cada detalle de tu forma de querer, sobre todo de querer o cuidarte a ti mismo.
Cuando lo conozcas y puedas descifrar ¿Qué es lo que buscas/necesitas del otro? Podrás comenzar a figurar la forma de proveértelo tu mismo de alguna manera.
¡Ese es el verdadero reto!
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