15/05/2026
USTED DEBERÍA SABER QUE:
Se equivoca si cree que una herida profunda, como la infidelidad, se sana simplemente con el paso del tiempo o con un "perdón" de palabra. Entienda que en un sistema de pareja, el daño rompe el equilibrio entre el dar y el tomar de forma violenta, y la balanza no vuelve a su sitio por arte de magia. Si usted fue quien causó la grieta, tiene la obligación sistémica de compensar; no basta con arrepentirse, debe estar dispuesto a dar más, a sostener el peso de la reconstrucción y a realizar actos de reparación concretos que le devuelvan la dignidad al vínculo.
Si fue la parte dañada, también tiene un papel difícil: debe estar dispuesta a permitir la reparación. Si se queda en el lugar de la víctima eterna, castigando al otro sin tregua, lo que está haciendo es destruir lo poco que queda de la relación desde una superioridad moral que asfixia. Entienda que la sanación requiere la humildad de recibir esos actos de compensación sin minimizarlos. Solo cuando quien dañó asume su responsabilidad de dar más, y quien fue dañado asiente a recibir, la pareja puede volver a mirarse a los ojos como iguales.
Haga el movimiento hoy: Si usted dañó, realice un acto de entrega que diga: "Asumo mi responsabilidad y te doy más". Si usted fue dañado, abra las manos y reciba el gesto de su pareja con un simple: "Sí, gracias".
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