10/03/2026
Ayer muchas mujeres caminaron juntas.
Hay algo que se vuelve visible cuando muchas mujeres caminan juntas.
No solo cuerpos ocupando el espacio público, sino historias que durante mucho tiempo tuvieron que permanecer en silencio.
Cada paso en la marcha recuerda que lo que se vive en lo social también se inscribe en lo psíquico:
los mandatos, las exigencias, las violencias, pero también la fuerza de cuestionarlos.
Marchar es, de alguna manera, una forma de hacer lugar a la palabra.
De decir que ciertas experiencias ya no pueden seguir siendo calladas.
Porque aquello que no puede decirse siempre encuentra otra forma de aparecer.
Y a veces aparece en el cuerpo colectivo de una marcha.