19/02/2026
UN PRINCIPIO ESPIRITUAL POR DÍA
19 FEBRERO
Ser flexible ante los desafíos de la vida
Precisamente cuando creemos que sabemos todo lo que puede ofrecernos la recuperación, algo más se nos revela… siempre y cuando estemos dispuestos a aceptar ese don.
Vivir limpios, Capítulo siete, «Los despertares»
La recuperación nos permite tomar las riendas de la vida. Con la cabeza despejada y la conciencia limpia, afrontamos situaciones que en nuestra vida anterior nos habrían dejado perplejos. Con el tiempo y el esfuerzo dedicados a nuestra recuperación, encontramos el equilibrio —una y otra vez— entre confianza y humildad, paciencia y acción, fe y perseverancia. La flexibilidad es el punto de intersección de todos estos principios y nos permite adaptarnos y ser resilientes a medida que la recuperación revela sus dones.
Cuando la vida da un giro inesperado, lo que descubrimos a veces nos parece mágico; otras, decepcionante. En cualquier caso, practicar la flexibilidad nos ayuda a ir con la corriente. Seguimos respirando, al margen de las circunstancias. Es posible que una situación difícil en la vida, un matrimonio infeliz o un empleo sin futuro nos exijan tomar decisiones y pasar a la acción. Nuestros problemas no se resuelven por el mero hecho de estar limpios. El trabajo que hacemos en recuperación nos ayuda a comprender nuestra parte de responsabilidad en cada situación. Averiguamos qué podemos aceptar, qué tenemos que cambiar y cuándo es el momento de retirarnos. Tomamos las riendas de nuestra vida, pero dejamos cuerda suficiente para que la velocidad y la dirección adecuadas se revelen solas.
Con la fe y la flexibilidad como referencia, los nuevos retos se parecen más a una bendición que a una maldición. «Me crie oyendo: “Si quieres que Dios se ría, cuéntale tus planes” —compartió una compañera—. Cuando algo se interpone en mis planes, lo tomo como una intervención divina que me mueve a explorar otras opciones». Con frecuencia salimos de nuestras épocas más dolorosas con dones que ni no imaginábamos. La recuperación nos ayuda a desprendernos de algunas de nuestras ideas fijas y a buscar el caballo cuando lo único que vemos es estiércol.
Puedo aprender cosas nuevas y descubrir dones únicos en cualquier fase de la recuperación. Hoy aflojaré las riendas y seré lo suficientemente flexible para aceptar la gracia que venga a mi encuentro.