21/08/2026
UNA NIÑA LLAMADA ID**TA... ✍️
Ese fue el nombre que dijo tener la pequeña de 4 años cuando el oficial de policía le preguntó como se llamaba.
El informe decía: "varios moretones profundos en el trasero, espalda baja y piernas; hinchazón en la mejilla derecha; una magulladura en la frente; lesiones en proceso de curación en toda la espalda y sangre seca en la esquina de la boca"; ésto, en el condado de Hot Springs, Arkansas.
Cuando fue detenido el novio de la madre, Clarence Eugene Reed, de 47, dijo: "sólo era de broma". ¿Cuántas veces no hemos oído eso de "no es cierto, es una broma"? La madre, Jennifer Diane Denen, de 30 años, afirmó que "vio a Reed golpear a la niña de 4 años en el trasero con un bate de plástico". ¿Cuántas parejas -hombres y mujeres- con un bajo nivel de amor propio han tolerado el golpe o la humillación de los hijos a cambio de no ser abandonadas?
Mientras Estados Unidos presume su supremacía olímpica con más de 100 medallas ganadas en Río de Janeiro, 1 de cada 4 niños estadunidenses, la mayoría menores de 3 años, sufre abuso o negligencia infantil.
En un mundo desigual e injusto, los niños son víctimas inmediatas. De hecho podemos hablar de una cadena eslabonada de generaciones dañadas e intoxicadas por el abuso y la violencia. Atrás de un golpeador hubo un niño golpeado física y emocionalmente, carente de cariño. En ocasiones se suma la pobreza y la falta de oportunidades pero no necesariamente, el abuso está en todos los niveles.
En México una joven de Chihuahua informó, a través de su cuenta de Facebook, que fue violada por su padre; primero, a la edad de 7 años en un viaje familiar a Disneyland, en California; posteriormente a los 22 años. Su padre es el actual director de vialidad y tránsito de Chihuahua.
La Unicef estima que en México, el 62% de los niños y niñas han sufrido maltrato en algún momento de su vida, 5.5% ha sido víctima de violencia de sexual y un 16.6% de violencia emocional.
Pero la violencia tiene muchas caras, incluso aquellas que parecen lo opuesto, como esa niña regordeta que vi comiendo un enorme pan de dulce con la mirada indiferente de su madre dentro de una panadería de la ciudad de México o ese par de niños con una Coca Cola; él, con el envase de refresco atrás de su bolsa de pantalón; ella, agarrando la botella con la mano. Ninguno de esos niños superaba los 5 años. El porcentaje de llegar a ser diabéticos es tan alta como la despreocupación de sus padres.
Será acaso una forma de violentar un destino cuando se induce a los niños a un consumo constante y desgastante, lleno de frustración y vacío -porque nunca es suficiente el dinero y la saciedad de comprar- al llevarlos a los elegantes centros comerciales urbanos o a las conocidas tiendas departamentales donde el estatus es completamente palacio. Sin olvidar los restaurantes de hamburguesas, donde la exclusividad es sinónimo de masificación, donde la trampa de la cajita feliz o el tobogán de colores sólo sirve para ser eternos hamsters del colesterol y los sabores made in USA.
Alarma ver como la inteligencia y agudeza de los niños se va perdiendo conforme se suman horas de exposición a los programas de televisión. ¿Es mejor dejarlos sentados en un sillón que llevarlos al parque a jugar, a visitar un museo o a una función de teatro guiñol? ¿Es mejor tener jóvenes estúpidos e incapaces de sociabilizar, insensibles a los problemas de la comunidad, pero no a sumar más pokémones con su smartphone?
Hace unas semanas una familia afgana de la provincia de Ghowr vendió a su hija de seis años a un hombre de "cuarenta y tantos". Los padres dijeron en un principio que su hija había sido secuestrada, pero luego se confirmó que en realidad la habían vendido por una cabra, arroz y aceite", informó Mohammad Qazizada, corresponsal de la BBC en ese país. ¿Qué hacen los gobiernos con el presupuesto de nuestros impuestos para hacer frente a la pobreza y el rezago de millones de conciudadanos? ¿Es suficiente con testificar la injusticia a la infancia y con la corrupción de políticos y gobernantes?
Escribió Omar Geles :
Los caminos de la vida
No son como yo pensaba
Como los imaginaba
No son como yo creía
Los caminos de la vida
Son muy difícil de andarlos
Difícil de caminarlos
Yo no encuentro la salida
Yo pensaba que la vida era distinta
Cuando estaba pequeñito yo creía
Que las cosas eran fácil como ayer
El resentimiento social nació en la mirada triste de un niño. Es tiempo de romper el eslabón que ata a un pasado de dolor y amargura infantil. Es tiempo de arar el corazón de amor. Es, en nuestros niños, todos, no sólo los nuestros sino los ajenos y distantes, todos, donde lograremos superar los errores y las heridas.
Cada falta a un niño no es sólo culpa del que lástima sino de todos los que leemos o vemos la nota en la prensa sin hacer nada.
Quizá no podamos hacer nada por los niños que están siendo rescatados en los bombardeos en Alepo, por los que tienen que salir a trabajar para sobrevivir de la miseria, por los que en éste momento no tienen nada que comer pero si por cuidar con amor y respeto a los que tenemos en casa, por informarnos si es correcta la educación y la forma como les transmitimos valores y principios. Ser guía y ejemplo que multiplique consciencia y no ser estadística de la tristeza de un niño lastimado.
Don Diego de la Vega.
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