19/08/2026
Ay, mujer, me dijeron: “Tú necesitas un relax”. ¡Y yo ni tarda ni perezosa saqué cita! Porque una ya no está para cargar preocupaciones… ¡para eso está la camilla!
Llegué muy propia: aromaterapia, aceites, piedras calientes, música relajante… ¡hasta bata me pusieron! Yo parecía señora de sociedad, nomás me faltó que me ofrecieran una herencia.
Que me masajean los pies, las piernas, la espalda… y luego me dicen: “Señora, voltéese boca abajo”. ¡Y ahí empezó la tragedia!
Puse la cara en ese hoyito de la camilla y dije: “Bueno, aquí me quedo tantito”. ¡Mentira! Cerré los ojos y me fui hasta la playa.
Yo soñaba que estaba acostada frente al mar, con aceite de coco, una bebida fría en la mano y su chorrito de ron… ¡aquello ya no era masaje, era paquete vacacional con todo incluido!
De repente escucho: “Señora… señora… ya terminamos”.
¡¿CÓMO QUE YA TERMINAMOS?! ¡Si apenas me estaban sirviendo el ron en el sueño!
Me levanté toda despeinada, pero con una paz… ¡que hasta las preocupaciones me dieron pena y se fueron solitas!
Salí diciendo: “Esto hay que repetirlo”. Porque en mis tiempos no era aromaterapia ni piedras calientes… ¡era “ven, hija, yo te sobo la espalda”!
Pero qué quieren que les diga… ahora le llaman masaje relajante y yo le llamo mantenimiento preventivo de señora.
¡Porque una podrá tener la presión, el azúcar y la panza vigiladas… pero el alma también necesita su servicio de mantenimiento SAYAB Marlen consciente como te lo mereces