11/05/2026
La maternidad, moldeada por roles de género tradicionales, opera a menudo como un mandato social que asigna a las mujeres la responsabilidad primaria del cuidado. Esto genera brechas de género en el ámbito laboral y económico, afectando la participación de las mujeres y perpetuando la división sexual del trabajo, donde la crianza intensiva se considera una obligación femenina.