24/01/2026
Te invito a leer está reflexión 👇
No fallaron los internamientos. Falló la ilusión de que encerrar el cuerpo basta para curar la historia.
Después de tantos ingresos, muchos se preguntan:
¿por qué sigue consumiendo?, ¿por qué no aprende?, ¿por qué no cambia?
Porque el internamiento detiene la sustancia…
pero no toca el sentido que esa sustancia tiene en su vida.
Se limpia el cuerpo,
pero el vacío sigue intacto.
Se controla la conducta,
pero el dolor que la sostiene sigue sin palabras.
La adicción no es falta de información ni de castigo.
Es una solución psíquica para una herida antigua.
Mientras esa herida no se escuche, el consumo vuelve… aunque el encierro haya sido perfecto.
Muchos salen “bien portados”, obedientes, incluso agradecidos. Pero por dentro regresan a la misma pregunta silenciosa:
¿y ahora cómo vivo sin aquello que me sostenía?
Y las familias también participan, sin querer, en este ciclo.
Internar calma la angustia colectiva, da la sensación de control, ofrece esperanza rápida.
Pero la paz prestada siempre se acaba.
La conducta adictiva no se rompe por repetición de internamientos, se transforma cuando aparece un sujeto, cuando alguien deja de ser “el adicto”
y empieza a contar su historia, su falta, su dolor.
No es que no quiera cambiar.
Es que nadie le ha enseñado cómo vivir sin la sustancia ni qué hacer con lo que duele cuando esta falta.
La verdadera recuperación no empieza en la reja, empieza cuando el consumo deja de ser el único lenguaje posible.
Y eso no se encierra.
Se escucha.
-Kalefh
WhatsApp 4432271958
Sígueme en
Instagram
Facebook psicólogo en adicciones