29/07/2026
Hola corazones de cacao 🤎🌿
Hace un par de semanas tuve la alegría de volver a caminar entre los cacaotales de Tabasco justo cuando los árboles comienzan a florecer.
Es uno de los momentos más hermosos del año. Después de las primeras lluvias de mayo, cuando la humedad y la temperatura se equilibran perfectamente, aparecen miles de pequeñas y delicadas flores que anuncian el inicio de un nuevo ciclo de vida.
Y aquí sucede uno de los milagros más silenciosos de la naturaleza.
La flor del cacao solo puede ser polinizada por un diminuto jején del género Forcipomyia. Es el único insecto lo suficientemente pequeño para entrar en la flor, recorrer sus pétalos y llevar el polen hasta sus órganos reproductivos. Gracias a esta danza casi invisible comienza a gestarse el fruto que, durante los siguientes meses, crecerá lentamente hasta madurar hacia finales de año.
Cada mazorca que llega a nuestras manos comenzó siendo una flor diminuta… sostenida por la lluvia, la tierra, los árboles y un insecto tan pequeño que muchas veces pasa desapercibido.
Por eso, cada vez que preparo una taza de cacao, recuerdo que dentro de ella vive toda una red de relaciones: el tiempo, la paciencia, la lluvia, los polinizadores, los cacaoteros que cuidan los árboles y la inteligencia de la naturaleza trabajando en perfecta armonía.
Qué privilegio poder ser testigos de este ciclo y, meses después, recibir esa medicina para seguir rezando, compartiendo y recordando que la vida siempre encuentra la manera de florecer. 🤎🌸🍫