25/06/2026
"Cuando ya no tenía fuerzas"
Llegó un momento en que una madre sintió que había hecho todo lo posible. Había hablado, suplicado, llorado y buscado soluciones para ayudar a su hijo.
Estaba agotada.
Una noche, entre lágrimas, levantó la mirada al cielo y dijo:
"Dios, ya no sé qué hacer. Mi hijo está en tus manos."
No fue una oración de fortaleza; fue una oración de rendición.
A partir de ese día comenzó a trabajar también en ella misma. Aprendió que amar no significa rescatar siempre, que poner límites también es amor y que la recuperación es un camino que cada persona debe decidir recorrer.
Meses después, su hijo aceptó ingresar a tratamiento.
Hoy continúa en recuperación, reconstruyendo su vida paso a paso.
Cuando le preguntan a esa madre qué fue lo que cambió todo, responde:
"No dejé de orar, pero también aprendí a confiar en que Dios trabajaba incluso cuando yo no podía verlo."