15/08/2026
La hiperproductividad se ha normalizado como señal de éxito en muchas culturas laborales, pero la evidencia científica distingue entre trabajar con compromiso y trabajar de forma compulsiva. El tiempo desmedido dedicado al trabajo se asocia con mayor estrés, conflicto vida-trabajo, burnout y peor salud física y mental, y no muestra una mejora clara del desempeño laboral
Además, las jornadas largas, especialmente por encima de 55 horas por semana, se asocian con mayor riesgo de mortalidad cardiovascular y con aumentos en trastornos musculoesqueléticos, lesiones, problemas de sueño y algunos desenlaces metabólicos, además de aumentar el riesgo en depresión.
Por eso, el problema no es dejar de ser productivos, sino sostener una productividad compatible con la recuperación. La investigación muestra que desconectarse mentalmente del trabajo fuera de horario, respetar límites y reducir la intrusión laboral en el tiempo personal favorece el bienestar, disminuye el agotamiento y mejora el balance vida-trabajo