06/04/2026
A veces, el trauma no se encuentra en un gran evento catastrófico, sino en el silencio de lo cotidiano.
Puede esconderse detrás de una relación donde el control se disfraza de cuidado o donde el desprecio y la indiferencia se vuelven la norma.
Vivir en un entorno de abuso, aunque no haya cicatrices físicas, deja una huella profunda en tu sistema nervioso, manteniéndote en un estado de alerta constante.
Lo que parece “normal” no tiene por qué ser tu destino.
Sanar es posible cuando el entorno deja de ser una amenaza y se convierte en un refugio.
Es posible volver a sentirte a salvo en tu propio cuerpo. 🪷
Estoy aquí para acompañarte.