01/08/2026
No se rindieron… y hoy esperan dos milagros.
Paciente femenina que acudió por primera vez a consulta el 18 de noviembre de 2023, con 32 años de edad, un año de matrimonio y antecedente de infertilidad primaria. Presentaba ciclos menstruales irregulares y antecedente de síndrome de ovario poliquístico.
Durante el interrogatorio refirió haber realizado previamente seis ciclos de inducción de ovulación con , todos sin vigilancia folicular, sin disparo ovulatorio, sin soporte con progesterona y únicamente guiándose por pruebas positivas de ovulación, sin lograr embarazo.
Tras realizar una historia clínica completa y un nuevo abordaje diagnóstico, se establecieron los siguientes diagnósticos:
* Infertilidad primaria de 2 años de evolución.
* Edad materna de 32 años.
* Síndrome ovárico metabólico poliendócrino (SOMP).
(Hormona antimülleriana de 5.86 ng/mL. Anovulación)
* Resistencia a la insulina.
* Hipoastenoteratozospermia moderada.
La pareja regresó con sus estudios el 13 de junio de 2024. Se confirmó un factor masculino importante y se indicó valoración por urología reproductiva.
Como parte del tratamiento, el esposo fue sometido a varicocelectomía en agosto de 2024 en Médica Sur, Ciudad de México.
Posteriormente iniciaron una preparación integral desde septiembre de 2024, enfocada en optimización metabólica, alimentación, suplementación, estilo de vida y seguimiento estrecho.
Durante este proceso enfrentaron múltiples obstáculos. Hubo retrasos ocasionados por enfermedades sobre todo pulmonares infecciosos, problemas logísticos y diversos eventos personales. A pesar de ello, nunca abandonaron el tratamiento.
Aunque la cirugía fue exitosa, el semen continuó mostrando alteraciones importantes y la mejoría esperada no se alcanzó. Durante este tiempo realizaron múltiples ciclos de estimulación ovárica con diferentes especialistas en la Ciudad de México (amigos y maestros míos), acumulando un total de seis ciclos adicionales.
Ante la persistencia del factor masculino, la paciente fue reevaluada el 15 de diciembre de 2025, encontrando los siguientes diagnósticos:
* Edad materna de 35 años.
* Síndrome ovárico metabólico poliendócrino.
(Hormona antimülleriana de 2.9 ng/mL)
* Once intentos de tratamientos de baja complejidad (cinco vigilados y seis previos sin vigilancia).
* Factor masculino persistente con hipoasteno-teratozoospermia severa documentada en cuatro espermiogramas, pese a la varicocelectomía realizada en 2024.
A pesar del largo recorrido, la pareja decidió continuar.
Se realizó una primera inseminación intrauterina en Torreón con una recuperación espermática móvil (REM) de 9 millones, obteniendo como resultado un embarazo bioquímico.
Después de explicar nuevamente el pronóstico y las posibilidades reales de éxito, se decidió intentar una inseminación más. Se los pedí, casi suplique.
La segunda inseminación intrauterina resultó en un embarazo gemelar, actualmente en evolución.
Aprendizajes:
Este caso demuestra que la medicina reproductiva requiere paciencia, constancia y acompañamiento.
No todos los embarazos llegan en los primeros intentos. Algunas parejas necesitan tiempo para optimizar todos los factores involucrados.
Asimismo, confirma que la reproducción de baja complejidad continúa siendo una herramienta altamente efectiva cuando existe una adecuada selección de pacientes y un seguimiento individualizado.
Mensajes clave
* La baja complejidad también embaraza.
* El factor masculino merece un estudio y tratamiento oportunos.
* La constancia y la adherencia pueden cambiar el pronóstico.
* Explicar pronósticos reales genera confianza y permite tomar decisiones compartidas.
* No todos los caminos hacia un embarazo son rápidos, pero muchos terminan llegando a la meta.
* Algunas de las historias más bonitas comienzan con pacientes que simplemente decidieron no rendirse.