12/08/2026
¿Estará poseído Tomasito?
Por lo pronto tía Gertrudis ya lo llevó a barrer con pirul y huevo y le pusieron tres pulseras para el ojo.
Y es que gritaba aterrorizado y no reconocía a nadie, ni a su mamá.
Era la media noche y nadie supo qué hacer.
Esto sucede, alarma muchísimo a los papás y describe bastante bien un terror nocturno.
Te explico:
No es que no reconozca a su mamá. Es que en realidad, no está despierto.
Los terrores nocturnos son una parasomnia: en términos sencillos: el cerebro queda en un estado intermedio entre estar dormido y despierto.
Muy frecuentes sobre todo en niños pequeños. El episodio puede ser espectacular: gritos, ojos pelones, sudoración, taquicardia, movimientos bruscos e incluso intentos de levantarse. Sin embargo, son benignos.
El sustazo y ya.
El sustazo será para ti, porque el chiquillo luego despierta más fresco que una lechuga y no recuerda nada.
Por cierto, la barrida, el pirul, el huevo y las pulseras ojonas fueron de oquis.
Durante el episodio conviene no sacudirlo, interrogarlo ni empeñarse en despertarlo. Hay que permanecer cerca, evitar que se lastime y dejar que vuelva tranquilamente al sueño.
Tampoco necesitas llevarlo al psiquiatra.
Citas en Torreón: 871 113 6695