11/09/2026
El amarillo no fue elegido solo porque representa luz o esperanza. Detrás de ese color también hay una historia. 💛
En 1994, la muerte por suicidio del joven estadounidense Mike Emme, de 17 años, dio origen a una iniciativa de prevención que utilizó el amarillo como símbolo. Mike era conocido por restaurar un automóvil Ford Mustang amarillo, y después de su muerte, familiares y amigos comenzaron a repartir mensajes en cintas amarillas para recordar algo fundamental: pedir ayuda está bien.
Con el tiempo, aquel color trascendió esa historia y comenzó a relacionarse con distintas campañas de prevención y concientización sobre el suicidio.
Por eso, cuando vemos un lazo amarillo, no tendría que ser solamente un adorno de septiembre.
Puede ser un recordatorio de las conversaciones que aún necesitamos tener, de las señales que debemos aprender a escuchar y de todas esas personas que quizá están atravesando una batalla que no podemos ver.
Que el amarillo no sea únicamente el color de una campaña.
Que también signifique presencia, escucha, acompañamiento y la posibilidad de pedir ayuda cuando continuar se vuelve difícil.
Porque detrás de cada lazo hay un mensaje que merece permanecer mucho después de septiembre:
Hablar puede abrir una puerta. Escuchar puede hacer la diferencia. Pedir ayuda también es una forma de seguir. 💛