19/07/2026
Cada corazón roto representa una voz que, durante mucho tiempo, ocupó un lugar en nuestra vida: “No eres suficiente”, “No puedes”, “No mereces”. Ayer decidimos reconocer esas voces y recordar que no tienen por qué seguir teniendo la última palabra.
Los corazones siguen siendo corazones, aunque estén partidos. Quizá eso también habla de nosotras: no salimos sin heridas, pero sí un poco más libres, más conscientes y con la posibilidad de empezar a hablarnos con más amor.
Gracias por hacer de Entre Voces y Almas un espacio donde podemos soltar viejas creencias, abrazarnos con compasión y recordar que nuestro valor nunca ha dependido de la voz crítica, sino de la forma en que elegimos mirarnos a nosotras mismas.