04/04/2026
En este Viernes Santo hay un dolor que atraviesa el cielo… y es el de una Madre que mira a su Hijo en la cruz.
Virgen María permanece de pie, en silencio, sosteniendo con amor lo que el mundo no puede comprender. No grita, no huye… ama. Y en ese amor, nos enseña a confiar incluso cuando todo parece perdido.
Su corazón es traspasado, pero no se llena de odio… se llena de entrega. Nos recibe como hijos, incluso en medio del dolor más profundo. Nos abraza en nuestra fragilidad y nos recuerda que nunca estamos solos.
Hoy, María nos invita a quedarnos al pie de la cruz, a no escapar del dolor, sino a ofrecerlo con fe… porque incluso en la noche más oscura, Dios sigue obrando en silencio.
Que aprendamos de su fortaleza, de su ternura, de su fe inquebrantable… y que en cada cruz de nuestra vida, podamos decir también: “confío en Ti”.