23/08/2026
La paz comienza cuando uno deja de pelear con la realidad y aprende a mirarla como es. No todo puede controlarse, no todo se comprende de inmediato y no todos los problemas tienen una solución rápida. Vivir en paz exige poner orden: hacer bien lo que corresponde hoy, aceptar con serenidad lo que no depende de uno y dejar de alimentar pensamientos que no conducen a ninguna acción buena. Muchas veces la inquietud no nace de lo que ocurre afuera, sino del desorden interior: deberes postergados, decisiones evitadas, verdades que uno no quiere reconocer o asuntos que sabe que debe corregir. Una conciencia ordenada descansa mejor. Quien procura vivir con rectitud no queda libre de problemas, pero los enfrenta con mayor claridad, duerme con menos peso y conserva la estabilidad aun cuando las circunstancias sean difíciles. La paz no consiste en tener una vida sin problemas, sino en no vivir dividido por dentro.