25/09/2026
Como psicóloga sé que la terapia no es suficiente cuando vivimos en un entorno que nos desborda.
Lamentablemente, hay muchas cosas que no se autorregulan con respiraciones profundas, pensamientos positivos o largas listas de agradecimiento.
Es difícil pedirle calma a alguien que no sabe si podrá pagar su casa.
Es difícil hablar de descanso cuando apenas queda tiempo para respirar.
Es difícil trabajar la ansiedad cuando hay violencia, precariedad o incertidumbre constante.
Y es difícil hablar de bienestar cuando una persona lleva demasiado tiempo intentando simplemente sobrevivir.
La terapia puede darnos herramientas, ayudarnos a comprender lo que nos pasa y acompañarnos a construir nuevas formas de relacionarnos con nosotros mismos y con el mundo. Pero no deberíamos convertirla en una forma de enseñarle a las personas a soportar cualquier condición de vida.
Nuestra salud mental también está atravesada por dónde vivimos, cuánto tenemos, cuánto trabajamos, qué tan seguros estamos y quiénes nos acompañan.
Porque no todo malestar es un problema individual que tenemos que aprender a gestionar.
A veces, cuidar nuestra salud mental también significa preguntarnos qué necesitamos cambiar fuera de nosotros para poder estar mejor dentro de nosotros.
#ᴛᴇʀᴀᴘɪᴀᴏɴʟɪɴᴇ