01/04/2026
EL TEMOR A LA AUTONOMÍA
A menudo durante la crianza escuchamos algunas frases "bienintencionadas" que nos generan en ocasiones, cierto temor (inconsciente) a la independencia. Como, por ejemplo. "Mientras yo esté contigo no te hará falta nada". "Para qué quieres aprender a hacer tal, o cual cosa, si me tienes a mí". "¡No, si las cosas no son así de fáciles como tú las crees!". Etc. En estas frases, se encierra tácitamente, una decisión, del tipo: "todo o nada"; en la que tendremos que elegir entre: 1) nuestra autonomía y, 2) la persona que nos ofrece velar siempre, por nuestras necesidades y quien generalmente es, alguien a quien amamos mucho y a quien no queremos desairar. En el mejor de los casos, podríamos tomar este tipo de frases como un cumplido, o como un sincero deseo de esa persona acerca de estar ahí para nosotros. Sin embargo, para entenderlo de esa manera, necesitaremos tener mucha madurez (aunque en nuestra infancia, cuando nuestra dependencia hacia los adultos es natural, esas frases nos suenan como profundas verdades). Y si, además, contienen el temor de "quedarse sola" de aquella persona, porque piensa que ya no le requeriremos más", debido a sus heridas de "abandono", o de "rechazo" ocurridas en su infancia. Entonces, quedará implícito que, si nos volvemos autosuficientes; eso equivaldría como si la estuviéramos echando de nuestras vidas; y caeríamos en una "ambigüedad emocional" en la que, por un lado, nos sentiremos alegres por nuestro desarrollo personal, y por el otro, experimentaremos tristeza, enojo y hasta culpa por estar creciendo. Sin darnos cuenta que, si amamos verdaderamente a esa persona, siempre será necesaria para nosotros; pero no lo será para que se encargue de resolvernos aquello de lo que podemos ocuparnos nosotros mismos; sino para compartir lo bello que vamos haciendo de nuestras vidas.
Ser independiente no implica una ausencia de vínculos, ni mucho menos un aislamiento social.
ser independientes, significa ser capaces de tomar nuestras propias decisiones, y de elegir nuestros vínculos desde la libertad, y no desde nuestras "necesidades". Es decir, no requerimos que nos validen; ni que nos aprueben; ni que nos rescaten; ni que regulen nuestras emociones; ni tampoco que nos hagan felices; con nuestra autosuficiencia podemos hacer todo eso por, y, para nosotros mismos. No obstante, en caso de requerirlo, seamos capaces de pedir ayuda sin problema, así como de disfrutar la compañía de las demás personas. Nuestra amistad se basará en compartir el bienestar que nos hemos procurado, y estableceremos relaciones más equilibradas, en las que no tendremos que mendigar amor, ni atención. ¡Cómo ves! ¿Ya estás listo(a) para tomar terapia?