16/06/2026
La pérdida de las estrellas
En la noche, en la oscuridad de una milpa en Valle de Bravo, una gran diversidad de criaturas interactúan. Sus sentidos han evolucionado por millones de años para encontrar alimento, cazar, polinizar, huir, encontrar pareja y reproducirse.
Pero algo les afecta. Las luces cercanas y lejanas, junto con ondas electromagnéticas y sonidos generados por el ser humano, alteran su percepción: los desorientan, los ciegan, los exponen a depredadores. Además, la luz atrae a muchos insectos hacia focos y farolas por fototactismo, donde chocan hasta morir.
El cielo estrellado ha sido el paisaje cultural más universal desde nuestro origen como especie humana. En el México antiguo, los pueblos nahuas lo identificaban con Citlalicue, “La señora de la falda de estrellas”.
En la actualidad, el increíble manto de Citlalicue se apaga, la tecnología ha inundado de luz lo que era la oscuridad de la noche. Cada vez vemos menos estrellas.
La contaminación lumínica afecta el reloj biológico (ritmo circadiano) que regula las funciones de nuestro cuerpo y el de otros seres vivos.
Una forma de clasificar la contaminación lumínica es la escala de Bortle, que mide principalmente el brillo del cielo nocturno. Sus valores van del 1 (cielo oscuro excelente, más de 6000 estrellas) al 9 (centro de metrópolis, menos de 200 estrellas).
En el mapa de contaminación lumínica (LightPollutionMap.app), el Eje Neovolcánico aparece como una de las zonas con mayor contaminación lumínica de México. Las ciudades de Valle de Bravo y Zitácuaro presentan una contaminación moderada, de 5.4 y 6 en la escala de Bortle respectivamente. Esto permite una visión regular de la Vía Láctea, pero sin detalles, y se aprecian entre 1000 y 2000 estrellas únicamente.
Podemos disminuir esta contaminación con acciones simples: evitar la iluminación artificial innecesaria, poner cortinas oscuras en edificios y casas, dirigir las lámparas hacia el suelo y usar protecciones para evitar la dispersión de la luz.
¿Desde cuándo no miras la Vía Láctea? ¿Qué recuerdas de las noches estrelladas? Apartemos la vista de las pantallas y miremos al infinito.