Paco Paz

Paco Paz Psicólogo Humanista Gestalt, Coach & Trainer. Desarrollo Humano • Profesional • Espiritual COFEPRIS2630082002A00046

27/08/2026

¿Ser insustituible te hace mejor líder? La mayoría cree que sí. Es justo lo contrario.

Muchos líderes, sin darse cuenta, construyen su valor en ser el único que resuelve los problemas, el único al que consultan las decisiones clave. Se siente como fortaleza, pero en realidad frena el crecimiento del equipo y el propio.

Jim Collins, en su estudio sobre liderazgo de nivel 5, encontró que los líderes que construyen algo realmente duradero son los que preparan a su organización para seguir sin depender de ellos.

El verdadero rol de un líder es también el de coach: invertir tiempo en formar a su gente, no solo para que ejecuten mejor hoy, sino para que alguno, en algún momento, pueda ocupar ese lugar. A esto en desarrollo organizacional se le llama formar cuadros de reemplazo, y no es un lujo, es una responsabilidad del liderazgo.

Cuando un líder forma a su reemplazo no se vuelve menos valioso. Se vuelve libre para crecer a otro nivel.

¿Tú estás formando a alguien que algún día pueda ocupar tu lugar, o construyendo un puesto del que nadie más puede hacerse cargo?

Si esto resuena con lo que ves en tu equipo o quieres conocer más de mi trabajo —citas, cursos, redes— todo está en: allmylinks.com/drpacopaz

Collins, J. (2001). Good to great: Why some companies make the leap and others don't. HarperBusiness.

26/08/2026

¿Alguna vez quisiste decir algo... y terminaste callándote? No porque no tuvieras nada que decir, sino precisamente porque eso que querías decir te importaba.

Solemos pensar en la vergüenza como timidez. Pero no aparece cuando algo nos da igual: aparece cuando algo importa. Cuando queremos mostrar una emoción, poner un límite, o dejar ver una parte de nosotros que normalmente permanece oculta.

Y ahí ocurre algo muy preciso: no nos descubrimos solos, nos descubrimos en relación con otros. Cuando algo importante de nosotros corre el riesgo de no ser recibido, aparece la vergüenza. No porque el rechazo ya haya ocurrido, sino porque algo en nosotros teme que pueda ocurrir.

Por eso la vergüenza no siempre indica que haya algo malo en ti. Muchas veces indica que hay algo vulnerable, algo que todavía no sabes cómo será recibido. El problema no es sentirla; el problema es cuando organizamos nuestra vida para evitar todo lo que podría exponernos, alejándonos así de lo que construye conexión real.

La próxima vez que aparezca la vergüenza, pregúntate algo distinto: no "¿qué está mal conmigo?", sino "¿qué parte de mí está intentando aparecer aquí?".

Si esto te hizo ruido y quieres profundizar —una cita, mis cursos o el resto de mis redes— todo está en: allmylinks.com/drpacopaz (En Facebook puedes dejar el link completo directo en el post.)

Referencias: Robine, J. M. (2006). El contacto, en el corazón de la terapia. Editorial Desclée de Brouwer.Lee, R. G., & Wheeler, G. (1996). The Voice of Shame: Silence and Connection in Gestalt Therapy. Jossey-Bass.

25/08/2026

Te has "terapiado" con ChatGPT o con Claude?
Yo mismo uso la IA: me ayuda a tomar notas y a organizar mis sesiones. Y sirve para mucho más: para ordenar lo que traes revuelto a las tres de la mañana, ponerle nombre a lo que no sabías nombrar o entender qué te pasa cuando no tienes a quién acudir. Para mucha gente sin acceso a terapia, es una alternativa real y no voy a menospreciarla.
Pero el argumento fácil sería decir que la IA solo te valida. No es cierto: si le pides que te confronte, te confronta. El problema es otro: esa confrontación no te cuesta nada. Puedes cerrar la ventana, abrir otro chat, reformular la pregunta hasta que la respuesta te acomode y nadie se da cuenta.
Lo que sana en terapia no es la información correcta, sino lo que arriesgas al decirla. La vergüenza no se disuelve por entenderla en una pantalla; se disuelve cuando la dices en voz alta frente a alguien que podría rechazarte y no lo hace. Necesita un testigo humano.
Además, con la IA nunca corres el riesgo de decepcionar a nadie, ni vives la experiencia de equivocarte y reparar la relación. Bordin (1979) le llamaba a esto la alianza terapéutica: la sanación no está en los datos, está en el vínculo.
Úsala. En serio. Pero pregúntate: ¿la estás usando para prepararte a hablar con alguien, o para no tener que hacerlo?
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Referencias:
Bordin, E. S. (1979). The generalizability of the psychoanalytic concept of the working alliance. Psychotherapy: Theory, Research & Practice.

20/08/2026

¿Alguna vez viste a alguien con una pareja que parecía "perfecta" —linda, exitosa, cariñosa— y aun así le fue infiel con alguien que juzgamos menos atractivo?
Solemos sacar dos conclusiones: que a la pareja le faltó algo o que la persona nueva vale menos. Pero si fuera una cuestión de comparación, bastaría con tener a la mejor pareja para estar a salvo. Y no funciona así: se le es infiel a gente extraordinaria todos los días.
La psicóloga Esther Perel lo plantea distinto: muchas veces no se busca a otra persona, se busca otra versión de uno mismo, una que la relación estable ya no permite habitar. En consulta la gente rara vez dice "me enamoré de alguien mejor". Dice: "con esa persona me sentía distinto". Más vivo, menos definido. En relaciones largas nos volvemos un personaje y hay partes nuestras que ahí dejan de caber.
Ahora, algo muy claro: explicar no es justificar. Entender el motivo no lo vuelve aceptable ni reparte la responsabilidad. Quien fue infiel pudo hablar o terminar, pero escogió el camino que no le pedía dar la cara.
Y si a ti te fueron infiel: no fue porque te faltara algo. La ausencia que la otra persona intentaba llenar no era tuya, era suya.
¿Qué parte tuya dejaste de habitar?
Si esto resuena y quieres profundizar —una cita, mis cursos o redes— lo encuentras en: allmylinks.com/drpacopaz
Referencias:
Perel, E. (2017). The state of affairs: Rethinking infidelity. Harper.

18/08/2026

Cuando te equivocas, ¿te dices "hice algo mal" o sientes "soy una mala persona"? Esa pequeña diferencia en cómo te hablas puede salvarte o hundirte.
Brené Brown explica que la culpa está enfocada en la conducta, en lo que hiciste, y aunque se sienta incómoda, puede motivarte a reparar o cambiar. La vergüenza está enfocada en tu identidad, en quién eres, y casi siempre termina paralizándote en lugar de ayudarte a mejorar.
En consulta veo con frecuencia cómo confundimos estas dos cosas. A veces creemos que hablarnos con dureza nos ayuda a "aprender la lección", cuando en realidad solo nos estamos castigando por ser quienes somos y no por lo que hicimos. Eso no fortalece tu autoestima, la destruye.
No se trata de ignorar los errores, sino de notar hacia dónde apunta lo que sientes: ¿hacia una acción que puedes corregir, o hacia tu valor como persona?
¿Tú cuál sientes con más frecuencia? Cuéntame en los comentarios. Y si notas que la vergüenza pesa demasiado en tu día a día, es justo lo que profundizamos en el Curso Autoestima.
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Referencias:
Brown, B. (2012). Daring greatly: How the courage to be vulnerable transforms the way we live, love, parent, and lead. Gotham Books.

Puedes pasar años entendiendo por qué haces algo, con una claridad impecable, y seguir haciéndolo el martes en la tarde....
18/08/2026

Puedes pasar años entendiendo por qué haces algo, con una claridad impecable, y seguir haciéndolo el martes en la tarde.
Entenderlo y dejar de hacerlo son dos trabajos distintos. El primero se puede hacer hablando. El segundo casi nunca.
Abro un grupo terapéutico de seis sesiones. Grupo pequeño y cerrado: las mismas personas, todas las sesiones. Sábados, a partir del 19 de septiembre.
Si llevas tiempo en proceso y sientes que algo se atoró, escríbeme por DM y lo platicamos.

17/08/2026

Everett Worthington, que lleva treinta años investigando el perdón y cuya madre fue asesinada en un asalto, distingue dos procesos: el perdón decisional —decidir que no te la vas a cobrar— y el perdón emocional —que el resentimiento efectivamente sea reemplazado por otra cosa. El primero se decide en un instante. El segundo tarda. Y según su investigación, casi todos los beneficios en salud física y mental están en el segundo.

Por eso “ya lo perdoné” a veces no alcanza. Perdonaste con la voluntad, no con el cuerpo.

Brené Brown lo dice de otro modo: para que haya perdón, algo tiene que morir. Y algo tiene que ser llorado. No necesariamente la relación: a veces lo que muere es la expectativa de que aquello hubiera sido distinto, la versión de esa persona que necesitabas que fuera, la escena que nunca ocurrió.

Ahí está lo espiritual del asunto. Perdonar no es absolver a nadie ni fingir que no dolió. Es dejar de prestarle tu presente a lo que ya pasó.

Hay cosas que no cierran solas. Se cierran acompañado.

13/08/2026

¿Te dicen "godínez" de broma, pero en el fondo sientes que cambiaste tu vida por un sueldo fijo?
El tráfico de cada día, contar las horas para el viernes y ver que a fin de mes apenas alcanza. Le hacemos broma con esa palabra porque reírnos es más fácil que admitir que nos sentimos atrapados.
Pero fíjate en lo que hace esa etiqueta. Te describe como alguien a quien le pasan las cosas. Que aguanta. Que sobrevive la quincena. Nunca como alguien que decide. Y cuando te lo repites a diario, terminas volviéndolo tu identidad.
Esto no significa que seas flojo. Algo que veo seguido en consulta es que, cuando llevas tiempo sintiendo que nada cambia por más que lo intentas, tu mente aprende a dejar de intentarlo. Martin Seligman le llamó indefensión aprendida.
Tú no tienes la culpa del sistema. No diseñaste los sueldos ni las dinámicas de tu empresa. Pero hay una diferencia enorme entre culpa y responsabilidad: la culpa mira atrás y busca a quién señalar; la responsabilidad mira el presente y pregunta qué sí está en tus manos.
No solo existe aguantar o renunciar. Hay un tercer camino: pedir esa conversación pospuesta, poner un límite de horario o aprender algo nuevo. Ninguna de esas cosas cambia el sistema completo, pero todas cambian el lugar desde donde te paras.
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Referencias:
Seligman, M. E. P. (1967). Learned helplessness.

12/08/2026

¿Cómo te experimenta tu equipo cuando estás bajo presión?
Todos nos contamos una historia bastante coherente sobre quiénes somos. Intentamos ser claros, empáticos y abiertos. Pero la realidad es que nadie nos experimenta por nuestras intenciones; nos experimentan por nuestro impacto. Y muchas veces, esas dos cosas no coinciden.
El modelo de la Ventana de Johari, desarrollado por Luft e Ingham, nos muestra que todos tenemos un "área ciega". Son conductas o actitudes que los demás perciben sin esfuerzo, pero que para nosotros permanecen ocultas. No es un fallo personal: simplemente hay cosas de nuestra forma de relacionarnos que solo pueden verse desde afuera.
Abrir la puerta a esa información —ya sea en el día a día o con herramientas como una evaluación 360— no se trata de juzgar a nadie, sino de ampliar la conciencia sobre cómo interactuamos. Entender la diferencia entre quien creemos ser y quien realmente estamos siendo es la base para crecer.
Si esto resuena con lo que ves en tu equipo y quieres profundizar —citas, cursos o redes— todo está en: allmylinks.com/drpacopaz

11/08/2026

¿Te ha pasado que pasas unos minutos en Instagram y de pronto te sientes mal, inseguro, como que no has hecho nada con tu vida? Esto no es tristeza, es comparación, y suele seguir un mismo proceso.

A diferencia del doomscrolling, ese scroll de puras malas noticias que te angustia por cómo está el mundo, aquí es al revés: lo que ves no es malo, es demasiado bueno. Gente de viaje, en yates, en conciertos, con cuerpazos, con sus bebidas "aesthetic" de vacaciones.

Primero, abres la app aburrido, buscando entretenerte. Luego, no fue una noticia ni una crisis lo que te afectó, fue un viaje, un cuerpo, una relación que no es la tuya. Y al final, la sensación no se va en minutos, te acompaña horas, todavía comparándote.

Esto se conoce como comparación social: comparamos nuestra vida con la de los demás para saber cómo estamos parados. El problema es que ahora comparamos con versiones curadas y optimizadas, no con la realidad completa. No es justo compararte así, siempre estamos en condiciones distintas.

Recuerda: estás haciendo todo lo que puedes día a día. Tu vida no es un aparador, eres una persona real. ¿Algo de esto te ha pasado? Cuéntamelo en los comentarios.

Festinger, L. (1954). A theory of social comparison processes. Human Relations.

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