29/05/2026
Nuestro mayor trauma no siempre es lo que nos ocurrió…
A veces, es no haber tenido un lugar seguro al cual acudir.
Es sentirnos solos con nuestras heridas y emociones.
Que las eviten, que intenten apresurarnos a salir de ellas, que las utilicen en nuestra contra o que parezcan incomodarles a todos… menos a nosotros.
➡️ Una paciente me dice:
“Yo lo único que quiero es odiar a esta persona y que alguien la odie conmigo” ❤️🩹
Puede sonar incómodo, cierto?
¿Y si justamente eso es lo que necesita para procesar y resignificar lo que siente? 🤔
Validar ese odio, en este contexto, NO es fomentarlo.
✨ Es darle a esa emoción un lugar seguro donde existir.
Sin vergüenza. Sin prisa. Sin corrección.
Cuando alguien nos hace daño, el cuerpo y la mente necesitan reconocer la injusticia antes de poder integrarla.
La rabia, el odio, el deseo de que el otro también sienta algo… no son obstáculos para sanar 💔❤️🩹❤️
Son parte del camino ✨
Y muchas veces, lo único que esa persona necesita es:
✨ Que no la corrijan antes de sentirse escuchada.
✨ Que su rabia no asuste al terapeuta.
✨ Que alguien se siente con ella en la emoción, no frente a ella.
✨ Que sus heridas, por fin, tengan un lugar donde existir.
El espacio terapéutico no es solo un lugar para entender 🧠
Antes que nada, es un lugar para sentir 💖…
sin ser abandonada en el intento.