13/06/2026
La hipertensión pulmonar (HP) es el aumento anormal de la presión en las arterias que llevan sangre del corazón a los pulmones. Las arterias se estrechan y endurecen, obligando al lado derecho del corazón a esforzarse demasiado. Si no se trata, puede provocar insuficiencia cardíaca.
Síntomas principales
Los síntomas suelen aparecer de forma gradual:
Falta de aire: Primero al hacer esfuerzo (caminar, subir escaleras) y eventualmente en reposo.
Fatiga y debilidad.Mareos o desmayos (síncope).
Dolor o presión en el pecho.
Hinchazón en los tobillos, piernas o abdomen.
Coloración azulada o grisácea en la piel o labios (cianosis).
Causas y clasificaciones
Las causas de la hipertensión pulmonar se agrupan en cinco categorías:
Hipertensión Arterial Pulmonar (HAP): Idiopática (de causa desconocida), hereditaria, o asociada al uso de dr**as y otras enfermedades (como lupus o esclerodermia).
Causada por enfermedad cardíaca izquierda:
El tipo más común; falla o problemas en las válvulas del lado izquierdo del corazón.
Causada por enfermedad pulmonar: Como EPOC, fibrosis pulmonar o apnea del sueño.Causada por obstrucciones: Coágulos sanguíneos crónicos en los pulmones (tromboembolia pulmonar).
Desencadenada por otras afecciones: Como trastornos sanguíneos, problemas renales o sarcoidosis.
Diagnóstico
Es fundamental acudir a un neumólogo o cardiólogo si presentas fatiga o falta de aire persistente.
El proceso de diagnóstico suele incluir:
Ecocardiograma: Primera prueba de imagen para evaluar el lado derecho del corazón y estimar presiones.
Cateterismo cardíaco derecho: El examen definitivo para medir con exactitud la presión dentro de las arterias pulmonares.
Pruebas adicionales: Radiografías de tórax, tomografías (TAC) y pruebas de función pulmonar.
Tratamiento
Aunque no tiene cura, existen diversos tratamientos orientados a mejorar la calidad de vida, retrasar el avance de la enfermedad y prolongar la supervivencia:
Medicamentos vasodilatadores: Fármacos específicos que ayudan a relajar y ensanchar las arterias pulmonares.
Anticoagulantes: Para prevenir la formación de coágulos.
Oxigenoterapia: Para mejorar los niveles de oxígeno en sangre.
Cambios en el estilo de vida: Evitar el ejercicio físico extremo, mantener un peso saludable, dejar de fumar y llevar una dieta baja en sodio para evitar la retención de líquidos.