10/09/2026
Hablar del suicidio no provoca el suicidio. Hablar puede abrir una puerta para pedir ayuda.
Una de las ideas equivocadas sobre el suicidio es pensar que quien tiene pensamientos suicidas simplemente “quiere morir”.
La realidad es mucho más compleja. En muchas personas existe una profunda ambivalencia: pueden desear que termine el dolor, sentirse atrapadas o pensar que ya no existe otra salida.
Escuchar sin juzgar, tomar en serio las señales de alerta y acercar a la persona a ayuda profesional puede marcar una diferencia.