24/08/2026
Antes de volver a una puerta que ya cerraste, recuerda por qué tuviste que salir de ella.
No permitas que la nostalgia borre las noches de angustia, las lágrimas, las promesas incumplidas y todas las veces que tu paz quedó en segundo lugar.
A veces extrañas a la persona, pero lo que realmente olvidaste fue el precio que pagabas por permanecer ahí.
Haz una pausa.
Respira.
Y pregúntate si regresar te acerca a la vida que deseas o te devuelve al mismo lugar del que tanto te costó salir.
Porque sanar también es elegir no volver a aquello que ya demostró que podía romperte.