27/07/2026
Hablemos de medicar en el autismo — con claridad y sin miedo, como merece un tema serio.
Primero, lo que en CNP sostenemos siempre: 𝗲𝗹 𝗳𝗮́𝗿𝗺𝗮𝗰𝗼 𝗻𝘂𝗻𝗰𝗮 𝗲𝘀 𝗲𝗹 𝗽𝗿𝗼𝘁𝗮𝗴𝗼𝗻𝗶𝘀𝘁𝗮. Lo que de verdad transforma a un niño es el andamio: 𝗽𝗮𝗱𝗿𝗲𝘀 𝗮𝗹𝗶𝗻𝗲𝗮𝗱𝗼𝘀, 𝗳𝗶𝗿𝗺𝗲𝘇𝗮, 𝗮𝗽𝗼𝘆𝗼 𝗰𝗼𝗻𝗱𝘂𝗰𝘁𝘂𝗮𝗹 𝗰𝗼𝗻 𝗮𝗻𝗮𝗹𝗶𝘀𝘁𝗮𝘀 𝗲𝘀𝗽𝗲𝗰𝗶𝗮𝗹𝗶𝘇𝗮𝗱𝗼𝘀 y terapias enfocadas. Eso es lo primero, lo segundo y lo tercero. Sin eso, ningún medicamento sirve de nada.
Ahora, con la misma honestidad: 𝗻𝗶𝗻𝗴𝘂́𝗻 𝗳𝗮́𝗿𝗺𝗮𝗰𝗼 𝘁𝗿𝗮𝘁𝗮 𝗲𝗹 𝗮𝘂𝘁𝗶𝘀𝗺𝗼 𝗲𝗻 𝘀𝗶́. Pero la 𝗙𝗗𝗔 𝘀𝗶́ 𝗮𝗽𝗿𝗼𝗯𝗼́ 𝗱𝗼𝘀 (risperidona y aripiprazol) para la 𝗱𝗲𝘀𝗿𝗲𝗴𝘂𝗹𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗲𝗺𝗼𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗹 𝗮𝘀𝗼𝗰𝗶𝗮𝗱𝗮 𝗮𝗹 𝗮𝘂𝘁𝗶𝘀𝗺𝗼, en la 𝗲𝗱𝗮𝗱 𝗽𝗲𝗱𝗶𝗮́𝘁𝗿𝗶𝗰𝗮, y de forma explícita 𝗰𝗼𝗺𝗼 𝗽𝗮𝗿𝘁𝗲 𝗱𝗲 𝘂𝗻 𝗽𝗿𝗼𝗴𝗿𝗮𝗺𝗮 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗴𝗿𝗮𝗹 con intervención psicológica, educativa y conductual. Es decir: sí se indican, con evaluación, criterio y vigilancia. 𝗣𝗮𝗿𝗮 𝗲𝘀𝗼 𝗲𝘅𝗶𝘀𝘁𝗲 𝗹𝗮 𝗻𝗲𝘂𝗿𝗼𝗹𝗼𝗴𝗶́𝗮 𝗽𝗲𝗱𝗶𝗮́𝘁𝗿𝗶𝗰𝗮: evaluar, indicar con precisión y monitorear.
Y aquí el punto que quiero dejar claro, porque es el que me define como médico:
𝗬𝗼 𝘀𝗶́ 𝗺𝗲𝗱𝗶𝗰𝗼. 𝗣𝗲𝗿𝗼 𝗰𝗼𝗻 𝘂𝗻 𝗼𝗯𝗷𝗲𝘁𝗶𝘃𝗼, 𝗻𝗼 𝗽𝗼𝗿 𝗰𝗼𝘀𝘁𝘂𝗺𝗯𝗿𝗲.
Preferimos no hacerlo, y empujamos el andamio primero. Pero, ¿qué hacemos cuando —tras varios intentos serios y constantes— el niño 𝗻𝗼 𝗹𝗼𝗴𝗿𝗮 𝗲𝗻𝘁𝗿𝗮𝗿 𝗮𝗹 𝗮𝘂𝗹𝗮, la maestra de grupo no puede contenerlo, 𝗻𝗼 𝗾𝘂𝗲𝗿𝗲𝗺𝗼𝘀 𝗲𝘀𝗰𝘂𝗲𝗹𝗮 𝗲𝘀𝗽𝗲𝗰𝗶𝗮𝗹 𝗻𝗶 𝗺𝗮𝗲𝘀𝘁𝗿𝗮 𝘀𝗼𝗺𝗯𝗿𝗮, y queremos que haga deporte y 𝗽𝗲𝗿𝘁𝗲𝗻𝗲𝘇𝗰𝗮?
¿Esperamos indefinidamente a que la conducta ceda sola —perdiendo meses de escuela, de deporte, de infancia— o 𝗮𝗰𝘁𝘂𝗮𝗺𝗼𝘀 𝗰𝗼𝗻 𝗲𝘃𝗶𝗱𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮?
Un fármaco bien indicado y 𝘁𝗲𝗺𝗽𝗼𝗿𝗮𝗹 no es la meta: es la 𝗿𝗮𝗺𝗽𝗮 que abre la puerta para que todo lo demás —los papás, el trabajo conductual, la escuela, el deporte— por fin funcione. Y con un objetivo desde el día uno: 𝗿𝗲𝗱𝘂𝗰𝗶𝗿 𝘆 𝗿𝗲𝘁𝗶𝗿𝗮𝗿 cuando el andamio sostenga.
La evidencia lo respalda: el ensayo RUPP mostró que 𝗺𝗲𝗱𝗶𝗰𝗮𝗺𝗲𝗻𝘁𝗼 + 𝗲𝗻𝘁𝗿𝗲𝗻𝗮𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗮 𝗹𝗼𝘀 𝗽𝗮𝗱𝗿𝗲𝘀 𝘀𝘂𝗽𝗲𝗿𝗮 𝗮𝗹 𝗺𝗲𝗱𝗶𝗰𝗮𝗺𝗲𝗻𝘁𝗼 𝘀𝗼𝗹𝗼 —con mejor control emocional— y 𝗰𝗼𝗻 𝘂𝗻𝗮 𝗱𝗼𝘀𝗶𝘀 𝗺𝗮́𝘀 𝗯𝗮𝗷𝗮. El andamio no es opcional: es lo que vuelve la rampa segura y temporal.
Siempre con candados: evaluación, indicación clara, seguimiento médico cercano y un especialista al frente. 𝗡𝘂𝗻𝗰𝗮 𝗰𝗼𝗺𝗼 𝗰𝗮𝗺𝗶𝘀𝗮 𝗱𝗲 𝗳𝘂𝗲𝗿𝘇𝗮 𝗾𝘂𝗶́𝗺𝗶𝗰𝗮. 𝗡𝘂𝗻𝗰𝗮 𝗲𝗻 𝗹𝘂𝗴𝗮𝗿 𝗱𝗲𝗹 𝘁𝗿𝗮𝗯𝗮𝗷𝗼 𝗿𝗲𝗮𝗹.
Medicar, bien hecho, no es rendirse. Es devolverle a un niño la puerta que la conducta le había cerrado. 🤍
𝗣𝗿𝗶𝗺𝗲𝗿𝗼 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗿𝗲𝗻𝗱𝗲𝗿, 𝗱𝗲𝘀𝗽𝘂𝗲́𝘀 𝗲𝗱𝘂𝗰𝗮𝗿. 𝗡𝘂𝗻𝗰𝗮 𝗮𝗹 𝗿𝗲𝘃𝗲́𝘀.
— Dr. Miguel A. Perfecto Arroyo · CNP México
Referencias:
· FDA: risperidona (2006) y aripiprazol (2009), únicos aprobados para la desregulación emocional asociada al TEA (no para los síntomas nucleares), en edad pediátrica y como parte de un programa integral.
· Aman MG, Scahill L, et al. Medication and Parent Training in Children With PDD and Serious Behavior Problems: A Randomized Clinical Trial. J Am Acad Child Adolesc Psychiatry. 2009;48(12):1143-1154.