29/05/2026
Muchas veces el intento de controlar todo no nace de la tranquilidad, sino del miedo.
Queremos controlar lo que sentimos, lo que hacen otras personas, lo que puede pasar mañana o cuánto durarán ciertos momentos en nuestra vida.
Pero vivir también implica aceptar que hay cosas que no podemos asegurar ni manejar por completo.
Y aunque eso puede dar miedo, también es lo que vuelve valiosos muchos momentos: un atardecer, una conversación, la compañía de alguien, o incluso los días difíciles que logramos atravesar.
No todo en la vida necesita estar bajo control para poder ser vivido.