02/04/2012
Mi nombre es Claudia Mestizo, soy Neuropsicóloga. Hoy no quiero hablar del Autismo a partir de mis conocimientos académicos, sino más bien quiero ser portavoz de cada uno de los niños con autismo y sus familias con los que he tenido la fortuna de tratar.
Los padres…
Recibir el diagnostico no es fácil, muchos papás se resisten a la idea de que esto sea real… para ser honestos, nadie está preparado para tal noticia, y lo primero que hacen es rechazar la idea… Piensan: “¿Éste doctor no sabe lo que dice?... ¿Mi hijo tan guapo… y con autismo?... No puede ser… si él se comunica… mi hijo si me mira… mi hijo es inteligente y feliz…” Nadie lo niega, tener autismo, no siempre es sinónimo de no poder hablar, aunque siempre tendrá una dificultad para comunicarse. Tener autismo no significa que no disfrute de la vida, más bien, significa que la ve de una manera distinta a la nuestra. A veces no entienden porque reímos o porque lloramos, pero si conoce el sentimiento de pérdida o felicidad.
¿Pero porque tiene esto doctora? Con una voz entrecortada, con los ojos llenos de lagrimas y por dentro desplomándose los ideales que tenían para con sus hijos, escuchan: “desconocemos a ciencia cierta una causa específica, en general está relacionado con una cuestión genética, pero aun nada está determinado…”
Con un futuro incierto, frecuentemente escucho decir: “ya sabía que algo raro estaba pasando, pero dude cuando me decían “es que tu exageras” “no tiene nada” “pronto hablara”… y ¿hay algo que hacer?... Escuchan atentamente las recomendaciones, asienten con la cabeza y terminan diciendo, “haremos todo lo posible y lo imposible para que tenga una vida feliz”.
Los niños:
Con una necesidad imperante de moverse de un lado a otro, de caminar en puntas, de taparse los oídos, de gritar… o simplemente, cubriendo sus ojos, apenado y temeroso detrás de su mamá… recibo a un niño cada día, a veces con una gran sonrisa (aunque no necesariamente dirigida hacia mí) suelen sorprenderme con la forma en que pueden dibujar, la forma en que almacenan información, las pataletas que pueden llegar a hacer cuando se desesperan por no ser entendidos… disfruto cada momento con ellos y siempre tengo algo nuevo que aprender… cuando toman mi mano y notan mi presencia, me lleno de gran felicidad.
Cuando los visito en sus escuelas sus compañeros me platican, “Gabriel es un niño raro, no sé qué le pasa, a veces habla solo, no trabaja cuando la maestra dice y poco le gusta jugar con nosotros, pero me cae bien”; “Uriel mueve mucho sus manos y no entiende cuando le digo que no quiero jugar, a veces también camina como bailarina”. Los niños con autismo, tienen dificultades para inhibir los estímulos que llegan del exterior y requieren realizar acciones para sentirse mejor, como algunas personas cuando muerden sus uñas, o cuando juegan con sus piernas si están nerviosas.
Con gran angustia Miguel un día me dijo: “yo no tengo amigos” “nadie quiere jugar conmigo”, y cuando le pregunté, ¿Por qué crees que no quieren jugar? Respondió: “lo que pasa es que dicen que no se jugar, a veces también me enojo y me gusta gritar; pero aparte dice María que sus papás le dijeron que no jugara conmigo, porque dicen que soy raro y qué hablaran con la directora para que me cambien de escuela”.
Conversando con Uriel me dijo: “hoy si trabaje” “hoy no te desesperaste conmigo Claudia” una angustia terrible me invadió y pensé: ¿Qué hice para que pensara así?, inmediatamente le pregunte: ¿por qué me dices eso?, y dijo: “es que mi maestra se desespera conmigo, pero como trabaje estas feliz verdad Claudia”. Pienso que los adultos tenemos que darnos cuenta de que a pesar de tener autismo, nuestro niño se da cuenta de muchas cosas, principalmente de lo que genera en nosotros, y quiere agradarnos, aunque a veces, su condición no se lo permite, quiere que le digas que es el mejor niño, quiere tu aceptación aprobación y afecto.
La sociedad:
Hoy, 2 de abril, es el día mundial de la concientización del autismo, por ello, quiero que tú, que estás leyendo estas líneas, te des la oportunidad de tratar a un niño con autismo; y toma en cuenta que tienen más que un diagnostico que ofrecer. El niño con autismo puede ser un gran deportista, artista, dramaturgo, científico, obrero, etc., pero requiere de tu apoyo y reconocimiento para explotar al máximo sus capacidades; dale la oportunidad de aceptarlo en el grupo de la escuela de tu hijo, escúchalo, míralo, quiérelo y date cuenta que es un ser humano maravilloso, que puede bailar, jugar e ir a la playa igual que tu y que yo.