14/05/2026
No hay emociones malas, solo emociones incómodas. Para poder gestionarlas de mejor manera es importante conocerlas y permitirnos experimentarlas, ya que al evitarlas o evadirlas nuestro cerebro mantiene activo el estado de alerta y estrés; por el contrario, atravesarlas permite que nuestro sistema nervioso se regule.
Nombrar y sentir esas emociones incómodas fortalece la tolerancia emocional, la seguridad interna y las habilidades sociales, pues aprendemos a reconocerlas y gestionarlas de manera más saludable.
Evadir una emoción puede aliviar momentáneamente, pero vivirla con conciencia permite comprenderla, procesarla y transformarla.