10/05/2021
La Importancia de la Madre Interna: El Duelo por lo Imperfecto, el Encuentro
(artículo original en ingles publicado en Elephant Journal- texto adaptado)
La relación con nuestra madre sirve como patrón para la relación con nosotros mismos.
Como hijos, absorbimos de nuestra madre información sobre lo que sentía hacía ella misma, lo que sentía hacia nosotros, y lo que sentía hacia el mundo.
Aprendimos a tratarnos de la misma manera que nuestra madre se trató a ella misma.
Nuestra tarea como seres conscientes radica en transformar la madre interna dentro de nuestra psique creada a partir de nuestra madre biológica con sus limitaciones humanas en la madre que siempre necesitábamos y queríamos.
Podemos convertirnos en la madre que siempre queríamos –hacia nosotros mismos.
De esta manera, somos capaces de aceptar las limitaciones de nuestra madre externa, porque nuestra madre interna se convierte en la madre primaria con la que podemos contar, de formas en que quizás nunca hemos podido contar con nuestra madre externa.
Nuestra madre solo podía amarnos de la manera que podía amarse a ella misma.
En un momento dado, debemos enfrentar el hecho de que nuestra madre no pudo y no va a poder satisfacer nuestras necesidades de la manera que necesitábamos y queríamos. Esto significa pasar por un proceso de duelo. Un duelo por la forma en que tuvimos de compensar y sufrir la herida materna.
En el proceso de duelo, tenemos la oportunidad de darnos cuenta del hecho de que si nos sentimos amados o abandonados no fue por nuestra culpa. Sólo entonces podemos abandonar la lucha para demostrar nuestra valía en el mundo. En el proceso de duelo, también podemos tener compasión por nuestra madre y la carga que llevaba.
Al confrontar este dolor, podemos darnos cuenta de que lo que pensábamos que era nuestro dolor es en realidad parte del dolor de nuestra madre que nosotros cargamos De esta manera, en lugar de atenuar nuestro sentimiento de culpa, podremos sentir la confianza en nuestros cuerpos y en nuestros corazones para así desarrollar un sentido de auténtica plenitud y amor propio.
Al convertirnos en la madre “suficientemente buena” para nosotros mismas, nos liberamos no sólo a nosotros , sino también a todos aquellos que conforman nuestra vida.
Es un reto reconocer ante nosotras de que manera no fuimos amados en nuestra relación con nuestra madre. Al recordar y ver lo cargada y abrumada que estaba pudimos pensar que éramos la fuente de su dolor. Este “hijo/hija culpable” puede mantenernos estancados. Una forma de liberar nuestra culpa es reconociendo la inocencia y legitimidad de nuestras necesidades infantiles. Es una forma de liberarnos de la vergüenza
Una vez hemos atravesado el duelo por nosotros , entonces podemos comenzar el duelo por nuestras madres y por todos.
El duelo nos repone y nos fortalece.
Podemos sanar y darnos lo que nuestras madres no nos podían dar.
Nuestra propia sanación no es sólo un regalo para nosotras mismas, también lo es para el mundo.
La herida de la madre es una gran oportunidad.
Conforme nos permitimos contactar con lo que se siente como un hambre antigua, inagotable para una madre inagotable, nos damos a luz a nosotros mismos en nuestra verdadera identidad – la matriz de luz- una fuente inagotable, desbordante de amor y que no depende de las circunstancias o condiciones. Entonces podemos vivir al servicio de lo que realmente somos- Bethany Webster
Traducción al español por: Sophia Style, Mónica Manso e Isabel Villanueva