Npsic. Ulises Sánchez Rubio

Npsic. Ulises Sánchez Rubio 🧠 ¡Bienvenidos, padres y madres inquietos por el desarrollo de sus hijos!

Soy Ulises Sánchez, neuropsicólogo apasionado por entender y compartir sobre el fascinante mundo del desarrollo neuropsicológico infantil.

26/03/2026

Muchos niños son etiquetados como “visuales”, “auditivos” o “kinestésicos”…
pero, ¿y si eso no fuera del todo cierto?

La teoría VARK es una de las más difundidas en educación, pero también una de las más cuestionadas desde la neuropsicología.
No aprendemos por “estilos”… aprendemos según cómo el cerebro procesa la información.

Cuando usamos estas etiquetas, corremos el riesgo de simplificar demasiado el aprendizaje
y de pasar por alto dificultades reales en lenguaje, atención o comprensión.

Entender cómo funciona el aprendizaje de verdad
cambia completamente la forma en que enseñamos.

¿Por qué es imposible mantener la atención perfecta durante mucho tiempo?Durante años se nos ha repetido que, con sufici...
09/01/2026

¿Por qué es imposible mantener la atención perfecta durante mucho tiempo?
Durante años se nos ha repetido que, con suficiente esfuerzo, disciplina o entrenamiento, podemos “concentrarnos mejor” y sostener la atención de manera continua. Sin embargo, un artículo reciente publicado en Cognitive Science plantea una idea contundente y respaldada por décadas de evidencia: la atención sostenida perfecta no solo es difícil, es teóricamente imposible.

Los autores explican que la atención humana funciona de forma fluctuante. A nivel cerebral, no existe un “modo continuo” de concentración. Las redes atencionales del cerebro operan de manera rítmica, alternando momentos de mayor y menor sensibilidad. Incluso cuando creemos estar completamente enfocados, nuestro cerebro está oscilando entre estados de control atencional y activación de la red por defecto, la misma que participa en el pensamiento espontáneo, la memoria y la creatividad. Estas fluctuaciones no son un error del sistema: son parte de su diseño.

Desde la neurociencia, se sabe que los sistemas neuroquímicos que sostienen la atención —como los circuitos noradrenérgicos, dopaminérgicos y colinérgicos— no pueden mantenerse en activación óptima de forma indefinida. A nivel celular, las neuronas necesitan periodos de recuperación. Por eso, con el paso del tiempo, aparecen los lapsos atencionales, aun en tareas importantes, interesantes o con alto nivel de motivación.

Este fenómeno ha sido documentado de forma consistente en contextos críticos: pilotos, personal médico, operadores de seguridad, rescatistas y vigilantes muestran descensos en su rendimiento atencional en cuestión de minutos. Incluso personas altamente entrenadas, como militares de élite o meditadores expertos, no logran eliminar estas caídas; lo que hacen es reconocerlas y recuperarse más rápido de ellas. En otras palabras, no vencen los límites de la atención, aprenden a gestionarlos.

El artículo también cuestiona la idea de que el problema sea “falta de voluntad”. Teorías clásicas como la de Attention and Effort ya señalaban que la atención es un recurso limitado. Hoy sabemos que no solo se trata de recursos, sino de control ejecutivo, ritmos neuronales y costos cognitivos: el cerebro evalúa constantemente si vale la pena seguir invirtiendo energía en una tarea, y en ese proceso, la atención inevitablemente se mueve.

La conclusión es clara y profundamente relevante para la educación, la clínica y el trabajo: no debemos diseñar entornos esperando atención constante, sino sistemas que respeten sus límites. Pausas, cambios de actividad, apoyos tecnológicos y expectativas realistas no son concesiones, sino adaptaciones inteligentes a cómo funciona realmente el cerebro humano.

Aceptar que la atención perfecta no existe no nos hace menos capaces; nos permite trabajar de forma más humana, segura y eficaz.

Sharpe, B. T., & Tyndall, I. (2025). The Sustained Attention Paradox: A Critical Commentary on the Theoretical Impossibility of Perfect Vigilance. Cognitive science, 49(4), e70061. https://doi.org/10.1111/cogs.70061

́nsostenida ́n ́acognitiva ́n

07/01/2026

Cuando decimos “se me fue la mente en blanco” no es falta de inteligencia ni de memoria. Es una respuesta del cerebro al estrés, la presión o la sobrecarga cognitiva: los sistemas de alerta toman el control y bloquean temporalmente el acceso a la información que sí tenemos. En este video te explico por qué ocurre y qué procesos cerebrales están detrás de ese momento tan común.

́ncientífica

El estrés en el embarazo sí deja huella en el cerebro del bebé (y no todo estrés es igual)Durante mucho tiempo se ha rep...
07/01/2026

El estrés en el embarazo sí deja huella en el cerebro del bebé (y no todo estrés es igual)

Durante mucho tiempo se ha repetido la idea de que el estrés en el embarazo afecta al bebé, pero casi siempre se ha dicho de forma general, como si todo el estrés fuera igual. Este estudio, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, plantea algo distinto y mucho más preciso: no solo importa si una mujer está estresada durante el embarazo, sino qué tipo de estrés está viviendo y cómo ese estrés se expresa en el cuerpo.

Los investigadores siguieron a casi doscientas mujeres embarazadas y, en lugar de clasificarlas simplemente como “con estrés” o “sin estrés”, identificaron distintos perfiles. Algunas mujeres no mostraban alteraciones relevantes; otras presentaban un estrés predominantemente psicológico, con síntomas de ansiedad, depresión y malestar emocional; y un tercer grupo mostraba un estrés más corporal, expresado en presión arterial elevada, mayor carga fisiológica y cambios en la alimentación. Esta distinción es clave, porque los efectos sobre el bebé no fueron los mismos.

Uno de los hallazgos más relevantes es que el estrés prenatal puede observarse directamente en el funcionamiento del sistema nervioso del feto, incluso antes del nacimiento. Los fetos de madres con mayor estrés físico mostraron una menor coordinación entre el ritmo cardíaco y el movimiento, un indicador temprano de maduración del sistema nervioso central. Dicho de otra forma, el cerebro del bebé ya está respondiendo al entorno intrauterino, y ese entorno no es solo biológico, también es emocional y social.

Además, los embarazos con mayor carga de estrés físico tuvieron una probabilidad significativamente mayor de parto prematuro. Esto no es un dato menor. Nacer antes de tiempo implica riesgos no solo médicos, sino también cognitivos y emocionales a largo plazo. Incluso diferencias de una o dos semanas en la gestación pueden tener impacto en el desarrollo posterior.

Un dato que llama especialmente la atención es que en los grupos con mayor estrés nacieron menos varones. Esto coincide con otras investigaciones que muestran que el cerebro masculino es más vulnerable a condiciones adversas durante el desarrollo temprano. No significa que el estrés “determine” el s**o, sino que, bajo condiciones desfavorables, los fetos masculinos parecen tener menor probabilidad de sobrevivir al ambiente intrauterino.

Pero quizá el hallazgo más importante del estudio no es el riesgo, sino el factor que mejor explicó las diferencias entre los grupos: el apoyo social. Tener personas con quien hablar, con quien convivir y en quien apoyarse de manera práctica fue la variable que más protegió tanto a la madre como al bebé. Cuando el apoyo social aumentaba, los efectos negativos del estrés disminuían de forma clara.

Este trabajo refuerza una idea central desde la neuropsicología del desarrollo: la salud mental materna no es un asunto secundario ni exclusivamente emocional; es un componente biológico del desarrollo cerebral del bebé. El útero no es un espacio aislado del mundo. Es el primer entorno del cerebro, y lo que ocurre ahí deja huellas que la ciencia hoy ya puede medir.

́aperinatal ́ncientífica ́abasadaenevidencia

Walsh, K., McCormack, C. A., Webster, R., Pinto, A., Lee, S., Feng, T., Krakovsky, H. S., O’Grady, S. M., Tycko, B., Champagne, F. A., Werner, E. A., Liu, G., & Monk, C. (2019). Maternal prenatal stress phenotypes associate with fetal neurodevelopment and birth outcomes. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America, 116(48), 23996–24005. https://doi.org/10.1073/pnas.1905890116

¿Por qué los adolescentes toman más riesgos?Una mirada desde la neurocienciaDurante años se ha dicho que los adolescente...
04/01/2026

¿Por qué los adolescentes toman más riesgos?

Una mirada desde la neurociencia

Durante años se ha dicho que los adolescentes “no piensan” antes de actuar. Sin embargo, la evidencia neurocientífica muestra que el problema no es la falta de pensamiento, sino un cerebro en pleno proceso de reorganización.

Este artículo explica cómo la toma de decisiones en la adolescencia depende del desarrollo desigual de distintos sistemas cerebrales.

Por un lado, la corteza prefrontal, encargada del control de impulsos, la planificación y la inhibición de conductas, madura lentamente y continúa desarrollándose hasta la adultez temprana. Por otro lado, el sistema de recompensa, especialmente el estriado ventral, muestra una hiperrespuesta a estímulos gratificantes durante la adolescencia. Esta combinación genera un desbalance: emociones intensas y búsqueda de recompensa con un sistema de control aún inmaduro.

El resultado no es irracionalidad, sino mayor vulnerabilidad a decisiones impulsivas, sobre todo en contextos emocionalmente cargados o sociales. De hecho, el artículo muestra que los adolescentes no toman más riesgos cuando están solos, pero sí lo hacen cuando están acompañados por pares, ya que la aprobación social activa con fuerza los circuitos de recompensa.

Otro punto clave es la diferencia entre decisiones “frías” y “calientes”. En tareas sin carga emocional, los adolescentes pueden razonar tan bien como los adultos. Sin embargo, cuando entran en juego emociones, presión social o anticipación de recompensa, la toma de decisiones se vuelve menos regulada.

Este modelo ayuda a entender por qué en la adolescencia aumentan conductas como el consumo de sustancias, la conducción riesgosa o ciertos comportamientos impulsivos. También ofrece una base sólida para intervenciones preventivas, enfocadas no solo en normas y castigos, sino en el acompañamiento emocional, la educación en regulación y la reducción de contextos de riesgo social.

Entender el cerebro adolescente no es justificar conductas, sino intervenir con mayor inteligencia y empatía.

Blakemore, S. J., & Robbins, T. W. (2012). Decision-making in the adolescent brain. Nature Neuroscience, 15(9), 1184–1191.

04/01/2026

¿Por qué nos enamoramos de quien no nos conviene? No es casualidad ni debilidad emocional. El cerebro puede confundir intensidad con amor cuando la dopamina, el apego y la emoción toman el control. En este video te lo explico desde la neuropsicología.

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El TDAH no es falta de límites ni de interés. Es un trastorno del neurodesarrollo que afecta principalmente la autorregu...
17/12/2025

El TDAH no es falta de límites ni de interés. Es un trastorno del neurodesarrollo que afecta principalmente la autorregulación, la atención sostenida y el control inhibitorio. Cuando se entiende desde la neuropsicología, deja de verse como “mala conducta” y comienza a abordarse con estrategias reales, estructuradas y efectivas.

Inflamación, estrés y depresión: el vínculo biológico que explica por qué algunos tratamientos no funcionanDurante años ...
16/12/2025

Inflamación, estrés y depresión: el vínculo biológico que explica por qué algunos tratamientos no funcionan

Durante años se ha explicado la depresión principalmente como un desequilibrio químico del cerebro. Sin embargo, una revisión publicada en Nature Reviews Immunology propone un cambio profundo en esta mirada: en un subgrupo de personas, la depresión puede originarse en la activación persistente del sistema inmune

Los autores explican que la inflamación no es, en sí misma, un error del organismo. Evolutivamente, activarse frente al peligro —patógenos, heridas, amenazas sociales— aumentaba la supervivencia. Conductas como el aislamiento, la falta de energía o la pérdida de interés ayudaban a conservar recursos para sanar. El problema surge cuando este sistema, diseñado para emergencias, permanece activado de forma crónica en la vida moderna.

Hoy sabemos que el estrés psicológico, el trauma temprano, la obesidad, las infecciones crónicas o la falta de regulación del sistema inmune pueden activar procesos inflamatorios que llegan al cerebro. Una vez ahí, las citocinas inflamatorias interfieren con neurotransmisores clave como la serotonina y la dopamina, alteran los circuitos de recompensa, aumentan la ansiedad y reducen la motivación. Esto se traduce clínicamente en anhedonia, fatiga mental, enlentecimiento cognitivo y mayor sensibilidad al estrés.

Un hallazgo especialmente relevante es que no todas las personas con depresión presentan inflamación elevada, pero quienes sí la tienen suelen responder peor a los antidepresivos tradicionales. Marcadores como la proteína C reactiva (PCR) permiten identificar a este subgrupo, abriendo la puerta a tratamientos más personalizados.

Este modelo no reemplaza a la psicoterapia ni a los tratamientos farmacológicos clásicos, pero sí amplía la comprensión del trastorno: la depresión no es solo un problema emocional, también puede ser una respuesta biológica desadaptada a un estado inflamatorio persistente.
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́aclínica

́nresistente

Cita: Miller, A. H., & Raison, C. L. (2016). The role of inflammation in depression: from evolutionary imperative to modern treatment target. Nature reviews. Immunology, 16(1), 22–34. https://doi.org/10.1038/nri.2015.5

16/12/2025

Programa del curso propedéutico ciclo 2026-A

Estar rodeado de gente también agota el cerebro (y no es estrés, es autocontrol)Un estudio publicado en la revista Psych...
16/12/2025

Estar rodeado de gente también agota el cerebro (y no es estrés, es autocontrol)

Un estudio publicado en la revista Psychology exploró una pregunta muy cotidiana pero poco analizada: ¿qué le pasa a nuestro autocontrol cuando otras personas interfieren físicamente con lo que queremos hacer?

Los autores parten de una situación común: caminar en una zona concurrida, intentar avanzar en un supermercado lleno o moverse en un espacio donde otros bloquean constantemente el paso. Aunque estas situaciones parecen triviales, el estudio plantea que adaptarse continuamente a estas interferencias tiene un costo psicológico.

Desde el modelo de autocontrol de Baumeister, el autocontrol funciona como un recurso limitado. Cada vez que inhibimos un impulso, ajustamos una conducta o nos adaptamos a una situación frustrante, consumimos parte de ese recurso. Cuando se agota temporalmente, aparece lo que se conoce como depleción del ego: una disminución momentánea de la capacidad de autorregulación.

En el experimento, los participantes realizaron una tarea motora sencilla mientras dos personas les bloqueaban intencionalmente el paso. Después, se evaluó su autocontrol con una prueba clásica de Stroop, que exige inhibir respuestas automáticas. Los resultados fueron claros: quienes habían sufrido interferencia social tardaron significativamente más en completar la prueba, lo que indica una reducción en su capacidad de autocontrol, aun cuando la interferencia ya había terminado

Un dato relevante es que esta disminución no se explicó por falta de motivación, enojo, frustración consciente ni errores en la tarea. Es decir, no fue emocional, fue autorregulatoria.

Este hallazgo ayuda a entender por qué, después de estar en lugares saturados de gente, muchas personas se sienten más irritables, impulsivas o con menos paciencia. También explica fenómenos cotidianos como comer de más, gastar impulsivamente o perder el control emocional tras una jornada en ambientes caóticos.

El estudio sugiere que la vida urbana y los entornos sobreestimulados no solo cansan el cuerpo, también erosionan silenciosamente el autocontrol, afectando decisiones posteriores que nada tienen que ver con la situación original.

En pocas palabras: no es falta de voluntad, es desgaste cognitivo.



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Puedes revisar el articulo en este enlace: Bertrams, A. and Pahl, S. (2014) Ego Depletion After Social Interference. Psychology, 5, 1-5. doi: 10.4236/psych.2014.51001.

16/12/2025

¿Por qué dejamos todo para después aunque sepamos que nos va a afectar?

La procrastinación no es flojera: es una forma de evitar el malestar emocional, el miedo al error o la sobrecarga mental. Nuestro cerebro busca alivio inmediato, aunque eso nos complique más después. Entender esto es el primer paso para cambiarlo.

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¿Tu celular está “comiéndose” tu concentración sin que te des cuenta?Un estudio de la Universidad de Texas at Austin (20...
11/12/2025

¿Tu celular está “comiéndose” tu concentración sin que te des cuenta?

Un estudio de la Universidad de Texas at Austin (2017, con actualizaciones en revisiones de 2024) descubrió que solo tener el teléfono cerca reduce hasta un 20 % tu capacidad de atención sostenida… ¡aunque esté en silencio y no lo toques!

El cerebro lo interpreta como una “amenaza pendiente” y gasta energía vigilándolo.

Resultado: te cansas más rápido, rindes menos y terminas el día sintiendo que “no hiciste nada”.

Solución simple: cuando trabajes o estudies, déjalo en otra habitación 25 minutos. Tu cerebro te lo agradecerá.

Brain Drain: The Mere Presence of One’s Own Smartphone Reduces Available Cognitive Capacity
Adrian F. Ward, Kristen Duke, Ayelet Gneezy, and Maarten W. Bos
Journal of the Association for Consumer Research 2017 2:2, 140-154

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