10/04/2026
No todo dolor se va de inmediato, ni toda herida entiende de prisa. Hay días en los que sentirás que avanzas y otros en los que parecerá que vuelves al mismo lugar, pero eso también forma parte del camino. Sanar no es olvidar de un momento a otro, sino aprender a convivir con lo vivido hasta que deje de doler.
Date permiso para sentir sin juzgarte. La tristeza, la rabia, la nostalgia y hasta el silencio tienen algo que enseñarte. Cada emoción cumple una función y, cuando la escuchas con paciencia, poco a poco empieza a transformarse en entendimiento, fortaleza y paz.
No te exijas florecer antes de tiempo. Incluso la herida más profunda necesita cuidado, tiempo y ternura para cerrar. Lo importante no es la velocidad con la que sanas, sino que no te abandones mientras lo haces.
TERAPIA FLORAL