20/07/2026
Día 20:
DOY GRACIAS A LAS BENDICIONES
Para trabajar el agradecimiento de hoy, vamos a empezar por admitir lo siguiente: hay algunos países en el mundo dónde su uso está más implantado por una cuestión cultural y de tradición, pero en general, no nos sentimos cómodos al usar la palabra BENDICIÓN en público, nos da una cierta vergüenza (nos ocurre con otras muchas palabras que tienen que ver con lo divino, con nuestra parte más espiritual, con el crecimiento personal, con aquello que no es tangible o no tiene una explicación lógica para la mente común y materialista que se impone en el sistema). En este caso, la palabra bendecir o bendiciones, a muchas personas, les suena caduca, retrógrada, como si fuera un vocablo pasado de moda que ya solo usan las personas mayores o aquellas que tienen un vínculo profundo con alguna doctrina religiosa. Más como en tantas otras ocasiones, se trata de una creencia errónea. Sin embargo, es curioso observar que no tenemos ningún reparo para maldecir sobre una persona o situación, en un momento dado.
Pensemos, por ejemplo, en cuántas veces escuchamos la expresión «¡Maldita sea!».
La palabra bendecir proviene del verbo latín «benedicere» que significa bien decir, o lo que es lo mismo, hablar bien de una persona o cosa, alabar, enaltecer, y en sí la benevolencia al desear a otro salud, vida, felicidad y fortuna. Bendecir significa desear y querer el bien ilimitado para los demás. Y también significa invocar la protección divina sobre algo o alguien. Y aunque a veces lo pongamos en duda, todos albergamos buenos sentimientos en nuestro corazón, aunque no siempre seamos capaces de manifestárselos a los demás.
«Cuenta una antigua leyenda, que un hombre muy rico le entregó a otro muy pobre, un viejo y roto canasto lleno de peladuras de patatas, frutas podridas y restos del manjar que habían degustado ese día. El hombre pobre, lo aceptó con agradecimiento y se lo llevó. A los pocos días, regresó con el mismo canasto limpio, remendado y lleno de flores y otras plantas aromáticas.
El hombre rico, muy sorprendido, le preguntó:
–¿Cómo es que me traes flores, si yo solo te di basura? A lo que el hombre pobre respondió:
–Porque cada uno da lo que tiene en el corazón.»
Ser capaces de aceptar y agradecer aquello que recibimos, independientemente de lo que sea, es una bendición. Y podemos hacerlo. Solo necesitamos comprender que somos energía vibrando en el Universo y que al bendecir y ofrecer a los demás lo mejor que llevamos dentro, elevamos nuestra vibración, nos llenamos de LUZ y ponemos en marcha un ciclo de AMOR que, sin ninguna duda, regresará a nosotros multiplicado, cuando menos lo esperemos. Lo primero que vamos a notar es cómo nuestra PAZ INTERIOR, se alimenta y crece con las bendiciones.
Nuestra propuesta para hoy es la siguiente:
El objetivo es familiarizarnos con la práctica de bendecir y para aquellos que tengan ciertos reparos al usarla, comenzar a deshacernos, poco a poco, de esa sensación incómoda que nos produce.
Comienza bendiciendo el nuevo día, bendice a tus seres queridos y a todo aquello que te espera durante la jornada de hoy.
A todas aquellas personas con las que te encuentres hoy, envíales bendiciones: bendice su bienestar, su salud, su trabajo, sus relaciones, su abundancia... (Si no te atreves a hacerlo en voz alta, hazlo con el pensamiento). Bendice también en silencio a todas aquellas personas que te cruces por la calle, aquellas que ni siquiera conoces. Wayne Dyer, en una de sus conferencias, habla de este tema y pone un hermoso ejemplo: «Si te encuentras un mendigo pidiendo en la calle, quizá no tengas una moneda para darle, pero siempre puedes enviarle tus bendiciones».
Finalmente, si en algún momento del día alguien te ignora, te agrede o no te trata bien, cuenta hasta diez y respóndele con una bendición silenciosa. Recuerda que lo importante en la vida no es lo que te pasa sino lo que tú haces con aquello que te pasa, y reconoce el agravio como una oportunidad de sanar algo en ti y convertirte en una mejor versión de ti mismo.
El acto de bendecir es una manera de potenciar la calidad de nuestros pensamientos, eliminar los juicios y las quejas, aprender a mirar a los demás con los ojos del AMOR y elevar nuestros niveles de paz interior. En definitiva, con cada bendición estamos abriendo una puerta que nos conduce directamente a la GRATITUD del SER.
DI GRACIAS TRANSFORMA TU VIDA
GRACIAS
GRACIAS
GRACIAS