13/07/2026
Mi nombre es Juan Carlos Sánchez Durante ocho años fui consumidor de cristal. Lo que comenzó como algo que pensé que podía controlar terminó convirtiéndose en una adicción que destruyó poco a poco mi vida. Perdí la confianza de mi familia, me alejé de las personas que me querían, dejé pasar oportunidades de trabajo y estudio, y llegué a pensar que ya no había esperanza para mí.
Cuando llegué a la Fraternidad del Espíritu, Módulo Villas de Guadalupe, llegué cansado, derrotado y con mucho miedo. No sabía si realmente podía cambiar. Pensaba que mi historia ya estaba escrita y que siempre sería la misma persona.
Con el paso de los días entendí que la rehabilitación no consistía solamente en dejar de consumir. Era un proceso para reconstruirme como ser humano. Ahí comencé a aprender valores que durante muchos años había olvidado o nunca había practicado de verdad: el respeto, la honestidad, la responsabilidad, la disciplina, la humildad y el amor por los demás.
Cada actividad, cada plática y cada consejo me hicieron reflexionar sobre las decisiones que había tomado. Aprendí que aceptar mis errores no me hacía débil; al contrario, era el primer paso para empezar a cambiar.
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