CEP Zihuatanejo Guerrero

CEP Zihuatanejo Guerrero Colectivo Encuentro Psicoanalítico. Somos un grupo de psicólogos interesados en psicoanálisis.

28/07/2026

Para psicoanalizarse no solo es preciso sufrir, sino también estar dispuesto a hablar de ese sufrimiento. Y al hablar, encontrarse con que lo que contamos no es tan así como lo decimos, pero así nos sale. Psicoanalizarse es hablar más allá de lo que uno sabe de sí mismo, casi como quien cuenta una historia un poco inventada y que se modifica por el efecto que produce el interlocutor. De todos modos, es mejor que sea así, porque no hay nada más mentiroso que contar lo mismo en todas partes, siempre de la misma manera.

Esa transformación que sufre el relato del paciente, cuando se lo cuenta al analista, es una primera elaboración del sufrimiento inicial. Una elaboración que incluye la presencia del analista. Esta inclusión se llama “transferencia” y es la manera particular en que alguien le habla a un analista particular, a ese analista. Si no se le hablara a un analista puntual, no podría haber análisis.

Analizarse siempre es analizarse “con” tal o cual analista. No con una función o una inteligencia artificial. El análisis de alguien lleva las huellas de ese analista, porque su presencia condicionó la forma específica que asumió la transferencia —muchas veces sin que lo supiera, de un modo en el que se va a enterar con el tiempo.

Esta misma disposición transferencial, necesaria para analizarse, también es necesaria para la relación de los analistas con el psicoanálisis. ¿Se animan a decir el paicoanálisis de otra manera? ¿O se rinden a un vocabulario, una teoría, una escuela, un autor, para decir las cosas de una única manera?

Practicar el psicoanálisis requiere no solo haber estudiado, sino una transferencia con el psicoanálisis y su experiencia, para decir algo que, en principio, parece que no es psicoanálisis.

Hasta que el tiempo demuestra que sí lo era.

23/07/2026

Existe una confusión muy frecuente: pensar que lo materno y lo femenino son lo mismo. El psicoanálisis sostiene exactamente lo contrario. Separar ambos campos no es un detalle teórico: modifica profundamente la manera de pensar el deseo y el goce.

El psicoanálisis viene a plantear una serie de controversias y discusiones entre ambos términos. Ya desde Freud esta diferencia hace ruido. Incluso leída desde ciertas problemáticas que se le plantean, por caso los enredos en los que él cae en el caso Dora. Allí encontramos la dificultad para escuchar que el horizonte de Dora no era el señor K sino su esposa. Y puntualmente el enigma de lo femenino que esta mujer venía de algún modo a representar, pero también a responder.

El mismo Freud da cuenta de este problema en su epílogo a dicho caso, lo leyó después, lo que nos permite ubicar cierta tensión entre lo materno y lo femenino, aun cuando lo femenino es de difícil discernimiento ahí.

Será Lacan quien lleve esta diferencia a una distancia exponencial. Dos conceptos nos pueden servir para plantear diferencias entre un campo y otro: el deseo y el goce.

Con relación al deseo, lo materno, esencialmente por su lugar en la fórmula de la metáfora paterna, tiene una referencia fálica. Es un deseo que concierne a la posición del niño tomado como falo.

Del lado femenino es discutible que pudiéramos reducir el deseo a una referencia fálica, precisamente porque respecto de lo femenino el falo no alcanza del todo, y podemos referir aquí las lecturas de Lacan en “Aún”, al respecto.

Esto se vuelve patente a nivel del goce. Del lado materno queda prohibido el g***r del cuerpo del niño como falo, otra vez la referencia fálica. En cambio, el campo del goce femenino que separa la lógica modal y las fórmulas de la sexuación se caracteriza fundamentalmente como indecidible, cuestión que un análisis debería conectar con el no-todo.

17/07/2026
17/07/2026

Durante años Lacan trabajó sobre el concepto de falta. Pero en un momento decisivo de su enseñanza produce un desplazamiento: deja de hablar solamente de la falta para introducir la idea de falla. Esa diferencia modifica la manera de pensar la estructura del sujeto.

Éste tiene no solo un valor causal, sino que es un elemento constitutivo, determinante del orden simbólico, lo cual separa a Lacan del estructuralismo, y de allí su definición de estructura del seminario 3: la estructura es un conjunto de elementos que forman un conjunto covariante. O sea que la falta, condición de la covariancia, le es consustancial.

El problema a nivel de la falta es que es posible de imaginarizar en la medida en la cual podría suponerse allí una permutación. Quiero decir que un sujeto podría eventualmente poner, a nivel de esa falta, algún significante que, al menos ilusoriamente, pudiera nombrar lo que falta, más allá de que ella, efectivamente, no desaparecería por eso.

A partir de este asunto o problema, Lacan se interroga respecto de la naturaleza de la falta, en la medida en la cual la estructura significante está afectada por una paradoja. Está en falta en la misma medida en la cual los significantes son los que están. Con lo cual entonces hay que empezar a pensar que no se trata de que la falta implica que falte un significante cualquiera, sino que es la función significante de la falta, lo que escribe el significante de una falta en el Otro, del grafo.
De allí entonces que Lacan lleva a cabo un pasaje que lo desplaza desde el concepto de falta al concepto de falla, a nivel del seminario 11 por ejemplo.

La falla viene a indicar, ¿designar?, no que algo en particular falta, sino un límite en cuanto a aquello que el significante es capaz de escribir. O sea, si la falta señala que hay algo de lo que se carece; la falla viene a señalar que hay un límite en la simbolización y esto afecta a la estructura del conjunto, y no a la relación entre sus elementos.

07/07/2026

El psicoanálisis no toma al sueño como una predicción del porvenir, como antaño. Lo lee como un mensaje cifrado: un texto donde el deseo inconsciente se ofrece al desciframiento y actualiza algo de la historia del sujeto.
El planteo del psicoanálisis subvierte radicalmente esta manera de considerar al sueño. En principio lo define como un mensaje, pero no como uno que anticipa el destino o porvenir, sino como un mensaje que tiene o incluye una cifra del “pasado”.
Las comillas aspiran a relativizar esa linealidad del tiempo, dado que como pasado se actualiza: en el sueño, en la transferencia.

Esa cifra del pasado no es otra cosa que el deseo inconsciente, algo cifrado y ofrecido al desciframiento, o sea a la interpretación. Y este ofrecerse debe ser leído en el punto donde produce efectos en el discurso del sujeto.

Respecto a la pregunta de cómo se interpreta un sueño, es el interrogante sobre un método que no deviene en una técnica. El psicoanálisis descarta de plano que al sueño haya que tomarlo por el lado del sentido que pudiera aportar, implicar. Esto no conlleva, desde luego, que no haya tal efecto de sentido allí, pero no es a eso a lo que se dirige la interpretación analítica.

Freud lo eleva al estatuto de un escrito, cuando lo sitúa como un rebus o un jeroglífico. Ello significa abordar al sueño como algo del orden de un texto que debe ser leído. Interpretarlo entonces es leerlo como efecto de la instancia de la letra en el inconsciente.

Se trata de aislar, en ese relato del sueño, los significantes determinantes de la historia del sujeto, que constituyen el texto inconsciente. Tomado así el sueño es un testimonio de ese carácter de escritura del inconsciente, horizonte hacia el que Lacan se dirige sin descanso.

06/07/2026

Con esta afirmación, Freud introduce una de las ideas más importantes de su teoría: el inconsciente no obedece al tiempo de la conciencia. Aquello que ha sido reprimido no desaparece ni se desvanece con los años; permanece activo y puede reaparecer en los sueños, los síntomas, los actos fallidos o en la transferencia.

No se trata de que el pasado se repita de manera literal, sino de que sus huellas psíquicas continúan produciendo efectos en el presente.

Hoy tuvimos el segundo encuentro del taller de lectura "Los 5 casos clínicos de S. Freud. Un encuentro bastante interesa...
13/06/2026

Hoy tuvimos el segundo encuentro del taller de lectura "Los 5 casos clínicos de S. Freud. Un encuentro bastante interesante y agradable, que ha permitido un espacio para compartir puntos de vista y debatir un poco sobre el texto en cuestión.

El espacio está abierto para quienes gusten estar, no es necesario tener conocimientos previos de psicoanálisis, basta con tener interés por el tema.
La idea es construir un espacio de intercambio y aprendizajes mutuos.

Agradecemos a cada uno de los asistentes por estar y aportar en cada sesión.

Este sábado damos inicio al taller.
05/06/2026

Este sábado damos inicio al taller.

El próximo sábado estaremos iniciando el taller de lectura "Los 5 casos clínicos de S. Freud".
El taller está dirigido a estudiantes de psicología, psicólogos (as) y personas interesadas en el tema. En él se leerán y analizarán los 5 casos principales de Sigmund Freud:

- Dora: “Fragmento de análisis de un caso de histeria (1905 [1901])".
- El pequeño Hans (Juanito): “Análisis de la fobia de un niño de cinco años (1909)”.
- El Hombre de las ratas: “A propósito de un caso de neurosis obsesiva. (1909)".
- Schreber: “Puntualizaciones psicoanalíticas sobre un caso de paranoia (Dementia paranoides) descrito autobiográficamente. (1911 [1910])”.
- El Hombre de los lobos: “De la historia de una neurosis infantil. (1918 [1914])”.

El taller sera mixto: presencial en Zihuatanejo, Guerrero y virtual.

Para mayor información enviar inbox o mensaje de WhatsApp al número que aparece en la imagen.

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