18/07/2022
REFLEXIÓN DEL DÍA
“La incapacidad de recibir apoyo de otros
es una respuesta a un trauma.
Tu condicionamiento de "no necesito a nadie, lo haré todo yo mism@" es una táctica de supervivencia. Y lo necesitabas para proteger tu corazón del abuso, el abandono, la traición y la decepción de aquellos que no pudieron o no estarían ahí para ti.
De mamá/papá que estuvo ausente por elección o de mamá/papá que nunca estuvo en casa después de trabajar tres trabajos para alimentarte y albergarte.
De los amantes que ofrecieron intimidad sexual pero nunca ofrecieron un refugio seguro que honrara tu corazón.
De las amistades y familiares que siempre se llevaron más de lo que nunca dieron.
De todas las situaciones en las que alguien te dijo "estamos juntos en esto" o "te tengo" y luego te abandonó, dejándote recoger los pedazos cuando el caos se hizo real, dejándote manejar tu parte y su parte, también.
De todas las mentiras y todas las traiciones.
Aprendiste en el camino que no puedes confiar realmente en la gente. O que podías confiar en la gente, pero sólo hasta cierto punto.
Aprendiste: “si no me pongo en una situación en la que confío en alguien, no tendré que estar decepcionad@ cuando no aparezcan por mí, o cuando suelten la pelota... Porque siempre va a caer la pelota eventualmente ¿verdad?”.
La independencia extrema es un ataque preventivo contra el corazón roto. Así que has optado por no confiar en nadie.
Y tampoco confías en ti mism@ para elegir a la gente.
Confiar es tener esperanza, confiar es ser vulnerable.
"Nunca más", te prometes.
Pero no importa cómo lo vistas y lo exhibas con orgullo para hacer que parezca que este nivel de independencia es lo que siempre quisiste ser, en verdad es tu corazón herido, cicatrizado y roto detrás de una pared de ladrillos protector.
Impenetrable. Nada entra. Ningún daño entra. Pero ningún amor entra tampoco.
Las fortalezas y la armadura son para los que están en batalla, o que creen que la batalla está llegando.
Es una respuesta a un trauma.
La buena noticia es que el trauma que se reconoce es un trauma que puede sanarse.
Eres dign@ de tener apoyo.
Eres dign@ de amor.
Eres dign@ de tener tu corazón sostenido.
Eres dign@ de ser querid@.
Eres dign@ de que alguien diga, "Descansa. Yo me encargo. Y de hecho cumplir esa promesa.
Eres dign@ de recibir.
No tienes que ganártelo.
No tienes que probarlo.
No tienes que rogar por ello.
Eres dign@.
DIGN@.
Simplemente porque existes”.
—Autor desconocido.