07/10/2025
Lo sabemos, lo hemos escuchado, pero no lo practicamos, el estado de ánimo influye de manera significativa en la función del sistema inmunológico.
La evidencia actual muestra que los estados emocionales negativos, como el estrés crónico, la tristeza o la depresión, se asocian con una mayor expresión de genes proinflamatorios y una activación inmunológica generalizada, que puede contribuir a un mayor riesgo de enfermedades inflamatorias y crónicas. Por ejemplo, la inducción experimental de tristeza aumenta los niveles plasmáticos de interleucina-18 , un citocina proinflamatoria, especialmente en personas con depresión, y este efecto está relaciona con alergias, enfermedades secundarias a inflamación crónica.
Los estados de ánimo positivos y el bienestar emocional reduce la expresión de genes proinflamatorios y mejora la respuesta antiviral y antibacteriana. Ejemplo: las células encargadas de matar bacterias (NK) y virus se activan. así como el aumento de la IgA secretora y cambios en la actividad de linfocitos y macrófagos.
Actividades que mejoran el estado de ánimo, jugar, reír, compartir, han demostrado inducir cambios inmunológicos beneficiosos.
La capacidad de mantener un estado de ánimo positivo frente al estrés, se asocia con una menor activación de genes relacionados con la inflamación.
Potenciar tu bienestar emocional ha mostrado, en metaanálisis de ensayos clínicos aleatorizados, una mejora significativa en la función inmunológica, con un aumento promedio del 14.7% en parámetros inmunes beneficiosos y una reducción del 18% en parámetros inmunes perjudiciales.
Existe un consenso en la literatura médica de que el estado de ánimo y el bienestar emocional modulan la función inmunológica a través de vías neuroendocrinas, moleculares y celulares, con implicaciones tanto para la prevención como para el manejo de enfermedades relacionadas con la inflamación y la inmunidad.
Dra. Claudia Rodezno Casco
Neumóloga Pediatra
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