12/08/2026
𝗗𝗲 𝗹𝗮 𝘃𝗶𝗱𝗮 𝗿𝗲𝗮𝗹
Me lo contó una amiga, que se lo contó su mejor amiga. Yo solo la escuché.
La cuñada vivía frente a su casa. Él, era médico, casado con una de las hermanas, de la vecina de enfrente. La familia política se peleaban por todo, por nada y por si acaso. La envidia era un mal imprescindible en la dinámica de familia que tenían. La mala relación entre hermanas se trasladaba hasta a las mascotas. Si las hermanas no se hablaban, ningún miembro de ambas familias lo hacían. Así vivían "en paz y armonía". Días que se hablaban, y días que no.
Un día temprano por la mañana, el médico se levantó y se dirigió a la casa de la suegra. Aprovecho para decir que me dijo mi amiga, que la suegra veía nivel "dios" al colega. Sabía que existía, pero nunca lo veía, ni que lo tuviese enfrente. Al llegar a la casa le daría raid a otra cuñada que iba a Managua. Notó que en el ambiente había alboroto. Preocupación y angustia en los rostros de todos los presentes. Preguntó:"¿Qué está pasando?". La cuñada en mención le dijo:"No ves que mi hermana, tu vecina que vive enfrente de tu casa, se llevó grave a su hijo al hospital. Mi otra hermana salió como loca manejando, porque el niño se veía grave, como que no respondía".
¿Qué tenía el sobrino? -preguntó el colega- . La cuñada presente siguió relatando:"la empleada que trabaja en la casa, levantó al niño de la cuna para cambiarle el pañal, pero no abría los ojos, ella lo sacudió suave y no respondía, le gritó a la mamá ¡El niño no responde! y las dos salieron corriendo para acá".
El colega vecino preguntó:"¿Y por qué tu hermana, mi vecina, que vive enfrente, no llegó a mi casa para ver en qué le podía ayudar?" Hubo un silencio incómodo, de esos que prefieres evitar. La ausencia de respuesta tensaba el ambiente. La hermana presente le dijo:"Es que ella no te habla, y prefirió correr tres cuadras hasta esta casa, que cruzar la calle y pedirte ayuda" .
Perplejo se quedó el médico vecino. Le comentó:"Es decir, el orgullo de no hablarme hizo que pusiera la vida de su hijo en peligro, no iba a permitir que yo le ayudara como médico, solo porque no me habla. Tiene problemas tu hermana" -terminó diciendo el colega- .
La cuñada presente le respondió:"yo le dije lo mismo, que ella debía cruzar la calle y pedirte ayuda, pero ya sabes, pudo más el orgullo que el amor por su hijo".
Al final de la tarde, la gravedad del niño, resultó en que estaba medio dormido y por eso "no respondían los ojos para abrirse". Gastaron más de 300 Dólares en un hospital privado en exámenes y valoraciones. Gastaron en gasolina. Se desgastaron emociones, y el cortisol de sus cuerpos les afectó la salud. Todo porque el orgullo fue mayor que el amor.
Que no le pase algo similar a esta historia, que me contó una amiga, que le dijo su mejor amiga, y yo solo le escuché. Si la vida de alguien está en peligro, que su amor, sea mayor a su orgullo.