Psic. Héctor Barajas

Psic. Héctor Barajas La salud no siempre viene de un medicamento. Muchas veces viene de la tranquilidad, La Paz en el corazón, el alma y el espiritu.

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20/06/2026
¿Alguna vez has conseguido algo que anhelabas por mucho tiempo, como un ascenso, un auto nuevo o una mudanza a la ciudad...
20/06/2026

¿Alguna vez has conseguido algo que anhelabas por mucho tiempo, como un ascenso, un auto nuevo o una mudanza a la ciudad que deseabas, y al cabo de unas semanas o meses la emoción inicial se desvaneció por completo, volviendo a sentir el mismo vacío o insatisfacción de antes? Ese fenómeno tiene un nombre en psicología: adaptación hedónica. También se le conoce como la cinta de correr hedónica, porque tendemos a regresar rápidamente a un nivel de felicidad más o menos estable, sin importar qué eventos positivos o negativos ocurran en nuestra vida.

Pongamos otros ejemplos cotidianos. Imagina que te compras el teléfono de última generación. Los primeros días lo disfrutas, investigas sus funciones y lo muestras con orgullo. Sin embargo, al mes ya lo usas con total normalidad y la novedad se ha esfumado. O piensa en una persona que recibe un aumento de sueldo significativo. Durante un tiempo siente alivio y euforia, pero pronto ajusta su estilo de vida al nuevo ingreso y vuelve a preocuparse por llegar a fin de mes, como si el aumento nunca hubiera existido. Incluso en situaciones adversas, como una enfermedad o una pérdida, las personas suelen mostrar una capacidad asombrosa para retornar a su estado basal de bienestar emocional después de un periodo de adaptación.

Este mecanismo tiene una función evolutiva: nos impide quedar atrapados en el placer o el dolor extremo, permitiéndonos seguir buscando recursos y afrontando amenazas. Pero también tiene un lado oscuro. La adaptación hedónica nos puede llevar a la insatisfacción crónica, a perseguir metas externas una tras otra sin encontrar una verdadera plenitud, y a subestimar lo que ya tenemos. Por eso, romper con este ciclo no consiste en acumular más logros o posesiones, sino en entrenar la atención hacia lo que ya posee valor en el presente, cultivar la gratitud y construir un sentido de propósito más allá de los placeres pasajeros.

Como psicólogo clínico, he acompañado a muchas personas que se sienten atrapadas en esta rueda de buscar y después decepcionarse. La buena noticia es que es posible modificar ese patrón. A través de herramientas basadas en terapia cognitivo-conductual, mindfulness y estrategias de regulación emocional, se puede aprender a disfrutar más profundamente las experiencias cotidianas, reducir la comparación social y enfocar la energía en lo genuinamente significativo.

Si reconoces que la adaptación hedónica te ha robado la capacidad de sentir satisfacción duradera, o si deseas trabajar en construir una vida más plena sin depender de estímulos externos constantes, puedo ayudarte.

Agenda una cita enviándome un mensaje por WhatsApp al +522299783020. Atiendo con cédula profesional 15148565. Iniciemos juntos el camino hacia un bienestar más auténtico y sostenible.

18/06/2026

Tres Leyes de Thorndike

Hoy quiero compartir con ustedes una herramienta conceptual que, aunque nació en el laboratorio, resulta muy útil para e...
18/06/2026

Hoy quiero compartir con ustedes una herramienta conceptual que, aunque nació en el laboratorio, resulta muy útil para entender por qué repetimos ciertas conductas que nos generan malestar o por qué nos cuesta tanto trabajo cambiar hábitos emocionales. Me refiero a las tres leyes primarias del aprendizaje formuladas por Edward Thorndike. Adaptarlas a la vida cotidiana puede darle claridad a muchos de sus conflictos internos.

La primera es la ley de la disposición. Thorndike descubrió que aprendemos mejor cuando nuestro sistema nervioso está preparado y abierto a la conexión. En términos clínicos, si usted intenta modificar un patrón de ansiedad o de evitación, pero en ese momento su cuerpo está en un estado de alerta extrema o de agotamiento emocional, el nuevo aprendizaje no se fijará. Por eso insisto tanto en que primero hay que regular el estado interno antes de exigirse cambios profundos. No se trata de voluntad, sino de condiciones neurológicas y emocionales favorables.

La segunda es la ley del ejercicio. Lo que practicamos, se fortalece. Si usted ha practicado durante años la autocrítica severa o la tendencia a aislarse cuando se siente triste, esas rutas neuronales son autopistas. Para construir un camino nuevo, por ejemplo, el de la autocompasión o el de pedir ayuda a tiempo, necesita repetición deliberada. No bastará con entenderlo intelectualmente; tendrá que ejercitar la nueva respuesta en situaciones pequeñas y reales. La terapia es, en buena medida, un gimnasio para ensayar esas otras formas de reaccionar.

La tercera es la ley del efecto, la más relevante para la consulta diaria. Thorndike demostró que las conductas seguidas de consecuencias satisfactorias tienden a repetirse, mientras que las que producen incomodidad se debilitan. Aquí está la trampa: muchas de sus conductas problemáticas persisten porque, en el corto plazo, le generan un alivio inmediato. Por ejemplo, evitar una conversación difícil le da paz momentánea, pero a la larga aumenta su aislamiento. El reto es aprender a tolerar la incomodidad inicial para que las consecuencias a largo plazo sean verdaderamente satisfactorias. Ese es un trabajo que hacemos paso a paso en la psicoterapia.

Si al leer esto reconoce que sus patrones emocionales o conductuales se rigen más por la inercia que por la elección consciente, puedo ayudarle a rediseñarlos desde un enfoque clínico basado en evidencia. Atiendo de manera confidencial y con espacios diseñados para que usted construya nuevas leyes de aprendizaje para su propia vida.

Agende una cita enviándome un mensaje directo a mi número de WhatsApp: +52 229 978 3020. Iniciemos el proceso que realmente transforma.

La escansión es una operación clínica que consiste en introducir una puntuación o corte en el discurso del sujeto para m...
17/06/2026

La escansión es una operación clínica que consiste en introducir una puntuación o corte en el discurso del sujeto para modificar cómo se escucha a sí mismo. No agrega contenido: cambia el ritmo, la secuencia o el lugar desde donde algo adquiere sentido.

Es un concepto especialmente desarrollado por Jacques Lacan.

¿Cómo funciona?

En el habla cotidiana solemos escuchar el discurso como una narración continua.

La escansión interrumpe esa continuidad para que algo que estaba pasando desapercibido se vuelva audible.

Puede producirse mediante:
un silencio,
una repetición de una palabra,
una intervención breve,
una pregunta puntual,
o incluso un cierre de sesión.

Ejemplo clínico esquemático:

Paciente:

“Siempre termino cuidando a todos… aunque nadie me lo pide… pero bueno, así soy…”

Analista:

“¿Así eres?”

No agrega información.

Pero la frase deja de sonar como descripción y empieza a escucharse como pregunta.

Función clínica:

Desautomatizar el discurso.

Separar al sujeto de identificaciones rígidas.

Hacer emerger un significante.

Permitir que aparezca otra lectura de lo dicho.

Riesgo técnico:

Escandir demasiado o en cualquier momento puede volver artificial la escucha.

La escansión funciona cuando corta una continuidad que estaba obturando algo.

Clave clínica:

A veces el cambio no ocurre por descubrir algo nuevo… sino por escuchar distinto algo que ya estaba siendo dicho.

Idea central:

En análisis, no siempre transforma lo que se dice.
A veces transforma dónde cae una pausa.

Mi apego ansioso me hacía el tóxico de la relación y no me dí cuenta hasta que asistí a terapia.
16/06/2026

Mi apego ansioso me hacía el tóxico de la relación y no me dí cuenta hasta que asistí a terapia.

Todo es ritmo y ondas aveces arriba aveces abajo
16/06/2026

Todo es ritmo y ondas aveces arriba aveces abajo

Héctor Barajas | Psicólogo ClínicoCédula Profesional 15148565Uno de los esfuerzos más silenciosos y agotadores que exist...
08/06/2026

Héctor Barajas | Psicólogo Clínico
Cédula Profesional 15148565

Uno de los esfuerzos más silenciosos y agotadores que existen es el de intentar cambiar a otra persona. Resulta paradójico, porque para la mayoría de nosotros, incluso el proyecto de cambiarnos a nosotros mismos representa una lucha titánica. Reconocer nuestras propias sombras, romper con costumbres que llevan años ancladas en nuestra vida y enfrentar aquello que de nosotros mismos nos desagrada es un proceso que exige una honestidad brutal y una energía constante.

Si esto, que depende enteramente de nuestra voluntad y de nuestro deseo de crecimiento, ya resulta tan complejo, vale la pena detenerse a reflexionar sobre lo absurdo que resulta intentar emprender ese mismo proceso desde fuera hacia alguien más. Especialmente cuando esa otra persona ni siquiera tiene la intención de mirarse a sí misma. Muchas personas pasan años de su vida en esta encrucijada: moldeando, esperando, empujando, negociando con la ilusión de que un día llegará esa “reacción” o ese “entendimiento” mágico que hará que el otro se convierta en lo que necesitan.

Sin embargo, la verdad es simple, aunque incómoda: las personas no cambian porque tú lo necesites o porque tú te esfuerces más. Cambian cuando ellas deciden hacerlo, cuando el dolor de seguir igual supera el miedo a cambiar, o cuando la vida misma les impone un límite que ya no pueden negociar. Quedarse atrapado en la espera de esa transformación ajena no es amor, es una forma de postergar la propia vida.

Si has dedicado meses o años esperando que alguien prometa cambiar para retenerte, es momento de preguntarte quién necesita realmente un cambio en esa ecuación. La terapia psicológica no está diseñada para darte herramientas con las cuales “arreglar” a los demás, sino para ayudarte a recuperar tu soberanía emocional. Es un espacio para que puedas distinguir entre el apoyo genuino y el desgaste de una relación donde tú pones toda la voluntad por dos.

Si estás listo para dejar de esperar y comenzar a construir bienestar desde ti mismo, agendo consulta. Escríbeme un mensaje por WhatsApp al +522299783020 para agendar tu cita. El cambio que depende de ti es el único que realmente puede transformar tu vida.

Cada persona lleva consigo una historia. No solo un conjunto de recuerdos, sino una narrativa que da sentido a quién cre...
07/06/2026

Cada persona lleva consigo una historia. No solo un conjunto de recuerdos, sino una narrativa que da sentido a quién cree ser, de dónde viene y hacia dónde se dirige. A esto se le llama identidad narrativa: la manera en que construimos un relato coherente de nuestra propia vida, seleccionando ciertos episodios, interpretándolos de determinada forma y tejiendo con ellos una imagen de nosotros mismos que sentimos como verdadera.
Dentro de esa narrativa, hay un fenómeno que vale la pena observar con detenimiento: la tendencia a interpretar ciertas coincidencias como señales del destino. Ese encuentro inesperado con alguien justo cuando más lo necesitabas, esa oportunidad que llegó en el momento exacto, esa sincronía que parecía demasiado perfecta para ser casualidad. Algo en nosotros quiere creer que esos momentos estaban escritos de antemano.
Y tiene sentido que así sea. Los seres humanos somos, antes que cualquier otra cosa, animales narrativos. El cerebro no registra los eventos de forma neutral; los organiza, los conecta, les busca un hilo conductor. Cuando ocurre algo significativo, la mente no lo archiva como un dato aislado: lo convierte en parte de la trama. Le asigna un lugar en la historia. Y si ese lugar encaja demasiado bien, si parece que ese suceso llegó justo a tiempo, lo llamamos destino.
Pero lo que en realidad ocurre es algo igualmente fascinante: somos nosotros quienes construimos ese significado. No porque los eventos carezcan de importancia, sino porque la mente selecciona, enfatiza y conecta aquello que confirma el relato que ya venimos contando sobre nuestra vida. Las coincidencias que no encajan con esa historia simplemente no se recuerdan con la misma fuerza.
Reconocer esto no le quita magia a la vida. Le devuelve la autoría. Porque si somos nosotros quienes construimos el sentido de lo que nos ocurre, también somos nosotros quienes podemos elegir qué tipo de historia queremos seguir contando.
Si quieres explorar la narrativa que has construido sobre tu propia vida, puedes escribirme por WhatsApp al +522299783020 para agendar una consulta. Atiendo en Veracruz y en línea.
Psicólogo Clínico Héctor Barajas
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