07/08/2026
¿Por qué no enseñamos toda la serie desde el primer día?
Una de las mayores diferencias entre el Ashtanga Yoga tradicional y muchas de las versiones modernas que existen hoy en día es la forma en que se transmite la práctica.
En la tradición del Ashtanga Yoga, las posturas no se enseñan todas a la vez. Cada estudiante recibe las posturas de manera progresiva, una por una, permitiendo que cada asana tenga el tiempo suficiente para expresarse plenamente en el cuerpo y en la mente.
Cada postura trae consigo desafíos físicos, emocionales y mentales. El objetivo no es simplemente “hacer la postura”, sino comprenderla, habitarla y transformarse a través de ella.
Por esta razón, en la enseñanza tradicional no se practica la Serie Primaria completa desde el inicio. Hacerlo suele alimentar una tendencia muy común de la mente: querer avanzar rápido, acumular experiencias y buscar resultados inmediatos.
La tradición propone algo diferente.
Es preferible practicar menos posturas, pero practicarlas profundamente, que recorrer una serie completa de forma superficial o excesivamente modificada.
Dependiendo del estudiante, una postura puede acompañarlo durante semanas o incluso meses antes de recibir la siguiente. Este proceso desarrolla paciencia, atención, humildad y una comprensión mucho más profunda de la práctica.
En una escuela tradicional, cada practicante conoce cuál es su última postura recibida, cuáles son los desafíos que está trabajando y cuál es el siguiente paso en su camino.
Por ello, durante una clase guiada, cada estudiante se detiene en la última postura que le ha sido enseñada y explicada adecuadamente por su maestro. Esto no solo favorece una progresión segura para el cuerpo, sino que también educa la mente para abandonar la búsqueda constante de “más” y aprender a profundizar en lo que ya tiene.
Así, el Ashtanga Yoga deja de ser únicamente un sistema de ejercicios físicos y se convierte en una práctica integral de transformación mental, emocional y corporal.
La pregunta nunca ha sido cuántas posturas puedes hacer.
La pregunta es: ¿cuánto puedes habitar plenamente la postura que tienes frente a ti?