06/08/2026
Aquí tienes 5 señales de alerta principales a las que debes prestar atención:
1. Pérdida prematura o tardía de los dientes de leche
Lo normal: Los primeros dientes suelen empezar a caerse alrededor de los 6 años.
Señal de alerta: Si un niño pierde piezas deciduas (de leche) mucho antes de tiempo (por caries o traumatismos) o si cumple 7–8 años y aún no ha mudado ninguno, conviene evaluar el espacio disponible para los dientes permanentes.
2. Mordida cruzada o invertida
Lo normal: Los dientes superiores deben encajar ligeramente por delante de los inferiores (como la tapa de una caja).
Señal de alerta: Si notes que al cerrar la boca los dientes inferiores quedan por delante de los superiores (mordida invertida) o que la mandíbula se desvía hacia un lado al morder, es un signo claro de alteración en el desarrollo óseo.
3. Hábitos orales prolongados después de los 3 años
Señal de alerta: La succión digital (chuparse el dedo), el uso prolongado del chupón o la deglución atípica (empujar los dientes con la lengua al tragar).
Consecuencia: Estos hábitos ejercen presión constante y pueden deformar el paladar, generando una mordida abierta (un hueco entre los dientes superiores e inferiores al cerrar la boca).
4. Respiración bucal o ronquidos nocturnos
Señal de alerta: El niño duerme con la boca abierta, rronca, babea mucho la almohada o respira habitualmente por la boca durante el día.
Consecuencia: La respiración bucal altera el desarrollo del maxilar superior, volviéndolo estrecho y comprimido, lo que afecta directamente la alineación dental y la postura facial.
5. Falta de espacios entre los dientes de leche
Lo normal: La dentición infantil "ideal" suele tener pequeños espacios entre diente y diente (diastemas), ya que los dientes definitivos que vienen detrás son considerablemente más grandes.
Señal de alerta: Una dentición de leche "perfecta y muy alineada" sin espacios suele ser un indicador de que no habrá espacio suficiente cuando erupcionen los dientes permanentes, lo que derivará en apiñamiento.
💡 Nota importante: Ante cualquiera de estas señales, una evaluación temprana a partir de los 6 o 7 años con el especialista permite corregir problemas de desarrollo óseo de forma mucho más rápida y menos invasiva.