12/08/2026
Lo que he aprendido con los años es que esta vida que Dios nos da está llena de temporadas. Hay temporadas buenas, que son una bendición, y otras difíciles, que aunque no siempre entendamos, llegan para enseñarnos algo y mostrarnos el “para qué” de cada situación.
Hoy solo le pido a Dios que la temporada que viene sea mejor que la anterior. Pero, sobre todo, confío en que, pase lo que pase, lo que Dios hace siempre es lo mejor para nosotros, incluso cuando en el momento no podamos entenderlo.
Porque si Dios guía nuestro camino, cada temporada tiene un propósito.