16/08/2026
Hace un poco más de un mes tuve que despedirme de Tomás. 🐾🤍
Ya venía enfermito desde hacía un tiempo e hicimos hasta lo imposible para que pudiera seguir con nosotros todo lo que se pudiera. Aunque sabía que su partida podía llegar en cualquier momento, nada me preparó para cuando finalmente ocurrió.
A veces se habla de la pérdida de una mascota como si fuera “solo un animal”. Pero quienes hemos compartido nuestra vida con ellos sabemos que pueden convertirse en mucho más que eso… Con ellos compartimos rutinas, espacios y momentos: jugar, dormir cerca, recibirlos al llegar a casa, trabajar mientras están a nuestro lado o simplemente compartir el silencio. Y también están esos momentos difíciles en los que podemos llorar junto a ellos sin tener que explicar nada. Quizá no entiendan nuestras palabras, pero su cercanía puede ser una forma muy especial de compañía. No solo perdemos a nuestra mascota. Perdemos también su presencia en nuestra vida cotidiana: sus sonidos, sus lugares favoritos, sus pequeñas costumbres (cómo sus intentos de abrazo) y todos esos momentos en los que esperábamos encontrarla… Es a través de todas esas experiencias compartidas, ellos se convierten en parte de nuestro ambiente y de nuestra historia.
Algo que en la sociedad es difícil de entender es que ese dolor ni ese duelo deben apresurarse a ser eliminados porque el dolor de extrañar también puede hablarnos de lo mucho que ese vínculo significó para nosotros. No todos vivimos nuestras mascotas de la misma manera, y por eso tampoco todos vivimos su pérdida de la misma forma… Pero el duelo por una mascota también es real, merece ser reconocido, llorado y vivido.
Tomás fue parte de mi vida, de mis rutinas y de muchos momentos que hoy extraño.Y aunque su ausencia todavía duele, agradezco profundamente haber podido compartir mi vida con él.
Gracias por tanto, mi Tomy. 🐾🤍