25/04/2026
Hoy vino a la consulta Carlitos de cinco años, ya su fractura estaba curada, le retiramos su yeso y cuando sintió que pudo moverse sin dolor, abrazando mi pierna dijo: “hoy es el mejor día de mi vida doctor, ya puedo tener nuevamente mi mano…, doctor tú eres mi gran amigo…”, y corrió a la bolsa de su mamá y sacó un pan con pollo que era para El. Y me alcanzó diciendo, “este pancito está rico Doctor, es para que tomes tu comida…
La gratitud tierna de un niño no tiene precio, es una bendición del cielo. Y se cumple lo escrito en la Biblia.
Respondiendo el Señor, les dirá: «En verdad os digo que en cuanto lo hicisteis de corazón aun a los más pequeños, a mí lo hicisteis». Evangelio de Mateo 25.40.