27/06/2026
No todas las personas pueden vivir el orgullo de la misma manera.
Para algunas, junio puede ser celebración pública, marcha, bandera, visibilidad. Para otras, puede ser un proceso más íntimo: nombrarse por primera vez, contárselo a alguien seguro, dejar de sentirse mal por lo que son o simplemente sostener una parte propia en silencio.
La visibilidad no ocurre en el vacío. Está atravesada por familia, trabajo, religión, edad, situación económica, redes de apoyo, contexto social y seguridad. Por eso, poder mostrarse también puede implicar privilegios.
No salir del clóset públicamente no significa falta de orgullo. A veces significa cuidado. A veces significa estrategia. A veces significa que todavía no existen condiciones suficientes para hacerlo sin miedo.
Acompañar no es empujar a alguien a mostrarse. Es respetar sus tiempos, no exigir explicaciones y ayudar a construir espacios donde cada persona pueda existir con menos culpa, menos vergüenza y menos riesgo.
Este Mes del Orgullo también puede invitarnos a mirar qué libertades damos por sentadas, qué costos no tenemos que calcular y cómo podemos hacer que más personas puedan ser sin tener que esconderse.