29/07/2026
Cómo enseñar a un niño a esperar turnos al hablar?
Es común que los niños pequeños interrumpan conversaciones, hablen al mismo tiempo que los demás o quieran expresar sus ideas de inmediato. Esto no significa que sean maleducados; en la mayoría de los casos, aún están desarrollando habilidades como el autocontrol, la atención y la comunicación.
Aprender a esperar el turno para hablar requiere práctica, paciencia y el acompañamiento de los adultos.
¿Cómo puedes ayudar a tu hijo?
💙 Sé un ejemplo.
Los niños aprenden observando. Evita interrumpir cuando ellos hablan y demuestra cómo esperar el momento adecuado para participar en una conversación.
💙 Explícale por qué es importante esperar.
Puedes decirle: “Cuando escuchamos a los demás hasta que terminan, demostramos respeto y entendemos mejor lo que quieren decir.”
💙 Enséñale una señal para recordar que quiere hablar.
Por ejemplo, puede levantar un dedo, poner su mano sobre tu brazo o mantener su idea en mente hasta que llegue su turno. Esto le ayuda a controlar el impulso de interrumpir.
💙 Practiquen mediante juegos.
Juegos de mesa, contar historias por turnos, lanzar una pelota para indicar quién habla o usar un “objeto de la palabra” ayudan a comprender que cada persona tiene su momento para participar.
💙 Reconoce sus avances.
Cuando espere su turno, felicítalo con comentarios específicos como: “Me gustó cómo esperaste a que tu hermano terminara de hablar antes de decir tu idea.”
💙 Corrige con calma y respeto.
Si interrumpe, evita regañarlo delante de otras personas. Puedes decir: “Sé que tienes algo importante que decir. En cuanto termine de hablar, será tu turno y quiero escucharte.”
💙 Ten paciencia.
Esperar turnos es una habilidad que se desarrolla poco a poco. Algunos niños necesitarán más tiempo, especialmente durante los primeros años o si presentan dificultades para controlar los impulsos.
Recuerda que enseñar a esperar no significa pedirle al niño que permanezca callado o que no exprese sus ideas. Significa ayudarlo a encontrar el momento adecuado para hacerlo, respetando el espacio de los demás y sintiéndose también escuchado.
Cuando los niños aprenden a escuchar antes de responder, fortalecen habilidades esenciales como la empatía, la autorregulación, la comunicación y la convivencia. Estas capacidades serán de gran utilidad en la escuela, en casa y en todas sus relaciones a lo largo de la vida.